viernes, 15 de mayo de 2020

9 años sin Pedro San Martín


Hola Pedro,

Supongo que en la dimensión donde te alojas os habréis enterado de la situación que tenemos en la tierra.

Si hace 9 años nos hubieran dicho que esto iba a pasar mientras nos bebíamos una botella de vino blanco en aquel parque de Ámsterdam pensaríamos que el alcohol nos estaba subiendo demasiado a la cabeza.

Pero ya ves.

Nos hemos creído demasiado invencibles.

Está muriendo mucha gente y la economía se está yendo a pique.

Los sanitarios trabajan por encima de sus posibilidades con escasos recursos de protección.

Los docentes hemos creado un nuevo sistema de enseñanza virtual que pierde fuerza por todos sus poros.

Porque… ¿Quién se preocupa de los niños? ¿Quién se preocupa de los mayores?

Personas que tele trabajan, que han perdido su trabajo, que han rebajado sus jornadas laborales, que se han acogido a ERTES…

No está la sociedad para fiestas pero al mismo tiempo es lo que más necesitamos. La música, el arte, la cultura…

¿Qué nos va a pasar?

Amaia versionaba este verano en su gira truncada vuestra canción estrella.

Y nadie sabe nada.

Vamos hacia lo desconocido. Vivimos en la incertidumbre de una desescalada que se mira con lupa y nos hace plantearnos la sociedad en la que nos hemos convertido y el egoísmo del ser humano.

Al mismo tiempo hemos visto iniciativas preciosas, hemos salido a aplaudir a los balcones, hemos compartido creaciones, nos hemos dedicado tiempo, hemos dedicado tiempo a los que conviven con nosotros, hemos explotado las video llamadas y hemos repensado nuestras vidas y nuestras prioridades.

Y todo por un virus no visible a simple vista que ha hecho paralizar el mundo y nos ha quitado a millones de personas de nuestro lado.

Soy afortunada.

De momento no lo he vivido de cerca.

Tele trabajo durante toda la mañana sin parar gestionando llamadas, resoluciones, instrucciones, dudas…  Estar en contacto y coordinación con otros directores, inspección, consejería y demás órganos educativos.

Trabajamos en equipo para la gestión del centro y la coordinación docente.

Con la tutoría de sexto de primaria intento estar presente. Creo que es lo más importante. Son un buen grupo y eso se nota incluso sin poder estar con ellos.

La semana que viene nos hubiéramos ido 4 días de colonias y me duele en el alma no poder hacerlo.
Incluso Abril, que aún toma pecho, ha aprendido a dormirse con Jorge y yo me hubiera ido más tranquila.

Gracias mundo por enviarme a Jorge.

También es maestro de música pero al no tener ni la dirección del centro ni una tutoría su horario de trabajo es mucho más flexible y cuida de Abril mientras yo exprimo las mañanas.

Ya tiene dos años.

Ha empezado una etapa preciosa. Empieza a hablar y ya se parece mucho más a una niña que a un bebé.

A veces, me sale la vena egoísta de pensar que hubiera podido leer más, ver más series, escribir… pero con una niña de 24 meses en casa los planes son diferentes.

Experimentos, bailes, canciones, cuentos, pinturas, dibujos, puentes, caminos…

He aprendido a organizarme y hay tiempo para todo.

Y disfrutamos al máximo.

Bueno las rabietas no tanto… pero las gestionamos.

Espero que el mundo en el que vamos a vivir a partir de ahora se preocupe mucho más del ser que del tener, que valoremos todo aquello que en estos momentos echamos en falta y que disfrutemos de vivir con una mentalidad sostenible.

Cómo cambia la vida…

Los que se quedan no pueden despedirse de los que se van, se congelaron los abrazos, los viajes, las metas…

Y quedamos nosotros.

Si algo bueno nos debe enseñar todo esto es  disfrutar de todo lo que hacemos. De adaptarnos a las situaciones y sacar la parte positiva. De vivir.

De exprimir la vida como lo hicimos tú y yo.

Qué locura de años…

Cuánto aprendizaje, cuántos kilómetros recorridos, cuantas personas nuevas en el camino…

Aún hoy, nueve años después, me escribe gente que te conoció y que quiere compartir sus momentos contigo.

¿A cuánta gente marcaste?

¿Cuántas personas son quienes son en parte gracias a ti?

Incansable, insaciable de aprendizaje, amigo de tus amigos y de cualquier persona que se cruzara por tu camino, presumido, sibarita y al mismo tiempo defensor de los pequeños placeres.

El alma de la fiesta, el diablo de los números y el friki de los excels (con permiso de Borja).

Qué jodido es el destino.

Qué difíciles de digerir son las muertes repentinas cuando te tocan de tan cerca.

En estos momentos en los que está muriendo tanta gente en todo el mundo, miro las cifras y lloro.

Detrás de cada número hay una historia, una familia, unos amigos.

Había vida.

9 años después de perderte no tengo mucho más que decirte.

Pero te pienso. Te recuerdo. Te nombro.

Sabes que pese a que todo cambia, todo evoluciona, sigues impregnando mi vida.

Porque el tiempo no se mide en segundos, ni en minutos, ni en horas.

Se mide en momentos.

Y los que vivimos juntos nunca dejaran de impregnarme.


Cuídate y cuídanos.



Por siempre,

Rosa Martí.











lunes, 12 de agosto de 2019

Abril en verano de 2019. 13,14 y 15 meses.


¿Pensabas que no iba a escribirte más? Hubo momentos en los que pensé que con el primer año ya era suficiente, que este tiempo dedicado a plasmar en letras recuerdos y sensaciones no merecían la pena, que puede que dentro de unos años prefieras las fotos a las palabras y, que, el poco tiempo libre que puedo estar sentada frente al ordenador, lo podría dedicar a otra cosa.

Pero no.

Hay tantos momentos mágicos, tantas novedades, tantos instantes fugaces que no se pueden recordar simplemente con imágenes que me invitan a seguir alimentando este libro de tus primeras vivencias.
En este trimestre tu vida ha cambiado por completo.

Empezaste a caminar una semana antes de cumplir los 13 meses. Pensaba que tardarías más. 

Seguimos las pautas de “movimiento libre”. Es decir, fomentamos y creamos situaciones para que por propio instinto fueras tú la que desde recién nacida, que no dominas tu cuerpo, llegaras a dominarlo hasta el punto de poder caminar por ti misma.

Muchas horas de suelo.

Con lo que gateabas pensaba que no verías necesario el hecho de ponerte erguida per, una vez lo tuviste claro, te soltaste de todos los apoyos que tu ibas buscando por casa y ya no hubo vuelta atrás.

Pocas veces gateas ya pero, el bagaje que te dieron esos 7 meses de gateo para descubrir el mundo creo que ha sido de las cosas que recordaré con mayor cariño de tu crianza.

Pesas 9’7kg, mides 76cm y tienes un perímetro craneal de 47cm . Has empezado a estirarte y a fortalecer extremidades.

El pelo se te ha aclarado y te ha crecido muchísimo. Papá disfruta haciéndote pirris y coletitas.

Pasamos mayo repleto de acontecimientos. Se casó el primo de papá después de pasar tiempo muy malito, fuimos a tu segundo festival. El formigues. Lo pasaste muy bien pero seguro que lo disfrutarás mucho más los próximos años.

Mamá ha cumplido 33 años y tú has comido sandía por primera vez. Sigues adicta a todo tipo de fruta. Todas las nuevas variedades del verano son un manjar del que disfrutamos toda la familia este trimestre, melocotones, peritas, ciruelos, pavías, melón…

Descubrimos el parque de la estación de Nules, los columpios de l’estany el barco  multilingüe de la playa de Moncófar y el abuelo te arregló tu primera minisilla que era de papá.

Hemos descubierto una nueva marca de zapatos respetuosa con el movimiento libre. Babilukids. Se fabrican en Vall d’Uixó y puedes elegir colores y patrones diferentes para terminarlas de dejar al gusto del consumidor.

En estos tres meses hemos comprado tres pares del 19, se nos han quedado pequeñas y hemos tenido que pasarnos al 20 pero eso sí. Sólo te hemos comprado un modelo. Ya hemos aprendido. El pie crece rápido y no vale la pena invertir en más de un par o dos de calzado.

Has descubierto las “maderitas” del juego libre, la mesa de luz lowcost (mamá compró un folio A4 auto iluminado), la primera muñeca de mamá y te vuelves loca con las piedrecitas de la playa y comprando con el carrito de mano del consum o paseando a tu osito con el carro que compramos en la feria de santa María Magdalena.

Has visto tu primera hoguera de San Juan, organizada por tu tía abuela. Un muñeco gigante confeccionado con papelitos de papel de seda de colores siguiendo el patrón de las carrozas de las fallas de Burriana.

Te hemos comprado una piscinita con la que disfrutas jugando con en Mitu de xiaomi y sus paragüitas y cubo. Prefieres estar fuera y meter y sacar piedras y juguetes y, has aprendido, a quitarte el pañal tu sola si quieres bañarte.

Aunque donde sí disfrutas es en la piscina del tío Javi, que tiene zona de niños, la de Iván y la de tu tía prima Mariajo.

Playas ya conoces más que mamá. No soporto el sol, incluso bajo la sombrilla y con protección 50 me pica toda la piel y me agobio mucho con el calor. Menos mal que tú eres mucho más resistente a la radiación solar. Aún sin exponerte demasiado, te bronceas rápidamente y juntos formamos la tarta de tres chocolates. A papá sí que no lo puedes superar.
Hemos estado 5 días en Lloret de Mar. El Benidorm de la costa Brava. La verdad es que no esperaba gran cosa pero lo hemos pasado genial. Sobretodo tú. El hotel don Juan cogido con buscounchollo.com nos ofreció una piscina con toboganes y una minidisco diaria nocturna con la que te volvías loca bailando imitando a monitoras y niños. Pero sobretodo el miniclub, un espacio para estar sin zapatos con juegos, construcciones, pizarras, caballitos, piscina de bolas, túneles, casitas, cama elástica y Rosalía, una monitora que te encantó.

Eras el juguete de todas las niñas que iban a hacer las actividades programadas. Melinda te volvía loca. Y tú a ella más. Se te quería comer con patatas.

Te encantaba que todos te dijeran cosas. Si no lo hacían, te quedabas de pie, quieta, mirándolos, hasta sacarles una sonrisa y unas palabras.

Quedadas con los caris, con las divas, con las tremendas, con la resistencia de la epa, con Pedro y Gloria, y el  primer cumpleaños  de tu amiga Júlia.

Planes de verano que nos hacen perder las rutinas y disfrutar de cenas y comidas fuera de casa sobre la marcha.

Visitamos el Oceanogràfic. Te volvías loca al ver a los peces, a los delfines,  a los pájaros y sobre todo a las medusas. Cuando haga menos calor iremos al Bioparc a ver a los animales terrestres.
Estos últimos días estamos en la fase de explotación de la motricidad final. Te vuelve loca pintar con los colores que te regalaron en Lloret en el restaurante dónde íbamos a comer, pegar gomets, pintar con rotuladores y sobretodo, utilizar la manta mágica en la que pintas con rotuladores de agua y al rato desaparece.

Esto ha llevado a que tengas mucha más soltura y muchos de los alimentos ya los cojas tú misma con el tenedor y te los lleves a la boca. Poco a poco. Simplemente por imitación aprenderás a utilizar los cubiertos. No hay prisa.

Durante estos meses la casa ha ido llenándose de detalles que habíamos dejado en standby.

Por fin, mamá se ha atrevido a llenarte la pared de tu habitación de puntos de colores que tenía comprados desde hace 6 meses.

Hemos puesto césped artificial, plantas, cortinas y algunos cuadros y esculturas de hierro y resina para personalizar y sentir que cada rincón de la casa está a nuestro gusto.

Seguimos con la triada de los colores primarios junto con el imprescindible blanco y negro.

Aún nos quedan días de verano, planes y experiencias nuevas por descubrir.

¡Vacaciones!




miércoles, 17 de julio de 2019

8 años sin Paco Martí. Mi tercer año de dirección.


¡Hola papá!

¿Puedes creerte que unos días antes del aniversario de tu despedida me acordé de la fecha, intenté organizarme mentalmente y, cuando llegamos a día 12 y fui a acostarme vi que tus otras hijas habían compartido algunas fotos por Instagram y que yo no había pensado en ti?
Fatal.

Fueron unas semanas de carga mental muy intensa y no estaba ni para escribir, ni para recordar, ni para sentir. De hecho, final de curso siempre es una locura y con una tutoría y un despacho de dirección solo me quedaba hueco mental para recordar por las tardes que tenía una niña y tenía que desconectar y disfrutar con ella.

Y ni eso hacía.

Menos mal que me rodeo de buenos equipos en mi vida.

Un super equipo de trabajo en el que todos los puntos de vista cuentan, todas las experiencias,  todas las tareas nos preocupan y todas las decisiones se toman desde el consenso de tres personas que coincidieron en un colegio y en un momento determinado y nos hemos convertido en imprescindibles. Porque las diferencias entre nosotros son las que nos hacen funcionar. Porque responsabilidades así, necesitan de varias cabezas pensando juntas, de varios cuerpos trabajando por un fin común y de varios sentimientos aflorando bajo las mismas situaciones.

Estos tres años me han hecho darme cuenta de lo difícil que es transmitir ideas, sentimientos y ganas. Lo fácil que es equivocarse y lo rápido que nuestro cuerpo asimila la auto culpa o las inseguridades de pensar si se están tomando las decisiones correctas.

Pero compensa. Compensan los momentos de reflexión, el obligarte a estar al día, el levantarte sin saber todo lo bueno y lo no tan bueno que vas a vivir, el conocer nuevas maneras de ver la educación, nuevas personas, nuevos puntos de vista, el aprender de las relaciones personales, el incentivar la creación de actividades y organizaciones diferentes y el tener un equipo de trabajo como el que hemos formado.

Y la gestión.


Y las personas.
Me cuesta exteriorizar sentimientos y ver la parte negativa de las ideas y los proyectos. Creo que debo mejorar la parte afectivo social y pensar más en todo lo que comportan las decisiones, pero no hay aprendizaje sin la creación de situaciones para llevarlas a cabo y en eso consiste mi día a día.

Ya sabes que siempre me han gustado los papeles, las letras, las leyes y estar al tanto de todos los proyectos, concursos e innovaciones que van surgiendo.

Y compaginarlo con la puesta en práctica en el aula me parece en binomio perfecto.

También me he dado cuenta que se puede proponer, que se puede soñar, que se puede invertir tiempo en pensar, en organizar, en programar, pero al final, lo único que hace falta para que las cosas funcionen es dejar el egocentrismo a un lado, apartar el egoísmo al que nos lleva la sociedad en la que vivimos olvidado y pensar en el bien común.

No todos estamos en el mismo momento de la vida, ni damos el mismo tiempo personal por el trabajo. Y eso es así. Tiempo personal. Porque con la carga laboral que tenemos durante el curso, es imposible parar y pensar. Y es ahora, en verano, ese tiempo que parece vacaciones pero ya se está programando, pensando, intentando mejorar cosas, aprendiendo de los errores, cuando parece que todo se asiente, se frene y se interiorice.

Muchas personas están aportando parte de sus horas, de sus pensamientos, de sus ideas y de su salud a mejorar las cosas, a intentar cambios para avanzar, a sentirse parte de una comunidad que convive, que aprende y que siente junta.

Aparentemente sin nada a cambio.

Pero hay mucho a cambio. Simplemente no pongamos obstáculos. Démonos el permiso de equivocarnos, de aprender de nuestros errores, de alegrarnos por nuestros logros o los de los demás. O por los de todos. Porque nada se consigue sin apoyo. Y eso se olvida fácil.

Gracias a todos los que no se conforman, los que no dicen sino que también hacen, los que no viven en la negatividad, los que creen que el pasado simplemente es el bagaje para crear un presente que nos lleve a un mejor futuro, los que tienen paciencia, los que perdonan, y los que nos aceptan a cada uno de nosotras y nosotros tal y como somos.

Nunca pude hablar de todo esto contigo, papá. Supongo que estaba en otro momento de mi vida. Pero escribirte y de recordarte con tu serenidad, tu inteligencia, tu saber estar y tu bondad me hacen sentirme afortunada de haber compartido contigo aprendizajes, discusiones, decisiones y valores que me han hecho ser quien soy hoy.

Sé que tenías un buen equipo contigo.

A nivel profesional, personas que te acompañaron en la docencia y en el equipo directivo del instituto, personas que fueron tus amigos, que soñasteis juntos.

A nivel personal una mujer que vivió contigo los momentos duros, que te acompañó y te creó otros, que disteis vida a 4 hijas y que ahora muchas veces me planteo cómo pudisteis con todo.

Porque este trabajo, este cargo, es imposible sin un equipo familiar fuerte.

Y lo tuviste, y lo tengo.

Gracias Jorge por ser el peso fuerte de casa. El que compra, el que hace la comida, el que piensa en el día a día y al que nada de lo que tenga que ver con el hogar o la crianza se le hace cuesta arriba.

Gracias por aguantar mis alegrías ante las cosas que van saliendo bien, ante los logros que nos contamos en las sobremesas diarias, ante mis divagaciones educativas y las quejas de un sistema en el que creo que el que más grita no debe ser al que más se escuche y por desgracia aún funcionamos muchas veces así.

Gracias también ante mis lágrimas de impotencia, de incomprensión, de pese a hacer las cosas para bien ver que no salen como te habías planteado, gracias por aguantar mis momentos de saturación mental, por escuchar mis ideas de innovación pedagógica, por relativizar mis problemas y por hacerme sentir escuchada  y querida.

Porque nos hemos ido mimetizando hasta el punto que no nos hace falta hablar. Hasta el punto de saber cuándo necesitamos contar y cuando es mejor mantenerse en silencio.

Gracias por aguantar sin quejarte mis retrasos al salir del trabajo, a dejarme a solas en casa cuando me viste saturada, a congeniar con Abril tanto o más que yo, a ser un buen padre y un buen acompañante de vida.

Porque en esta vida solo se puede pedir eso.

Levantarte cada día pensando que eres feliz pese a tu pasado, pese a tus problemas, pese a los problemas que te has creado e igual no pasan, pese a tus miedos, pese a equivocarte.


Ser feliz.


Gracias, super equipo, gracias Jorge, gracias claustro, gracias padres, gracias clase de quinto, gracias directivas, gracias inspección, gracias consejería, gracias mundo, gracias papá, gracias familia, gracias recuerdos.

Porque con vosotros y pese a vosotros soy feliz. En mi vida, en mi trabajo y en mi persona.


Gracias por hacerme crecer.


Gracias por permitirme vivir.















miércoles, 15 de mayo de 2019

8 años sin Pedro San Martín


Hola Pedro,
Hola mundo.

Hace 8 años que desapareciste de mi vida y yo sigo contándote todo lo que me pasa por la cabeza cada 15 de mayo.

No preparo nada. Simplemente me siento y escribo. No creo que alguien a quién he querido tanto precise de preparativos para poder tener una buena conversación.

El año pasado te escribí inmersa en una montaña rusa hormonal  con un bebé de 6 días en brazos, con grietas en los pezones y sobreviviendo a una temporada de postparto que me tuvo desubicada durante una buena temporada.

Ya nada es igual.

Una nueva persona ha entrado en mi vida para cambiarla radicalmente.

Aún recuerdo las cenas con Jorge y Maider y los ratos en los que a ella le tocaba irse a la habitación a dormir a la niña.

Ahora soy yo la que hago las rutinas de sueño y aprovecho los momentos de soledad en casa para descansar.

Hubieras sido también buen padre pero la suma de obligaciones y los cambios de rutinas te habrían costado.

O no.

8 años sin verte dan para muchos cambios.

¿Cómo sería? ¿Dónde viviríamos?

Tampoco importa.

Estás. De diferente manera, pero estás.

No le podemos dar muchas vueltas a aquello que no fue pero sí podemos recordar con cariño y con una sonrisa todo lo que vivimos juntos.

Las horas que nos pasamos conociéndonos vía correos electrónicos y llamadas telefónicas, todos los aviones que cogimos, todos  los hoteles en los que nos hospedamos, los kilómetros y kilómetros que hicimos para vernos pero sobretodo la sensación de paz y de tranquilidad que nos proporcionaba estar juntos.

Porque siempre me decías que estabas feliz, que habías encontrado una estabilidad que llevabas muchos años buscando, que tenías ganas de pensar nuevos retos, nuevos planes.

Que volverías a tocar, que daríais un nuevo golpe musical, que íbamos a montar un colegio con un sistema educativo diferente y que el dinero estaba para disfrutarlo a base de experiencias y momentos.

Y te esfumaste.

Porque los accidentes de tráfico tienen esas cosas.

No es como una enfermedad en la que vas haciéndote a la idea tú y los que te rodean, no es como una ruptura en la que sabes que aunque cojáis caminos diferentes puede que algún día de nuevo un cruce os vuelva a juntar, no.

Desapareces.

Desaparecen tus pensamientos,  tu cuerpo, tus tonterías, tu manera de ver el mundo, tus disertaciones, tus secretos, tus ilusiones, tu vida.

Y pasas a ser parte de mi recuerdo. De mi subconsciente, de mi carácter, de mi persona.

Pero se acabó. No habrá más. No habrá más canciones, no habrá más conversaciones, no habrá más caricias, no habrá más Pedro.

Por eso quiero guardarte, por eso quiero recordarte, por eso quiero que sigas estando conmigo pese a que todo avanza y cambia y me cambia y me resetea.

Porque pocas personas me enseñaron tanto como tú.

Porque si juntáramos a todos los que nos acordamos de ti cada 15 de mayo haríamos temblar las leyes de la física.

Porque dejaste huella en miles de personas.

Porque lo siguen haciendo tus canciones en personas que ya nunca podrán oírte.

Porque tengo una vida plena, con un compañero de vida al que quiero con locura, una hija que me ha hecho ver la grandiosidad de la vida y un trabajo que me apasiona.

Porque quiero que Abril sepa nuestra historia, porque quiero que el mundo sepa que todo se puede superar.

 Se puede seguir queriendo y amar a la vez, porque todo lo que hemos vivido no me lo quitará nadie, porque Pedro San Martín siempre será la persona que hizo que Rosa Martí descubriera el mundo con ojos de adulta y porque cuando leas esto, junto a tu padre, y pienses que fuiste un idiota por subir en ese coche aquella noche, sí, es cierto, lo fuiste. Fue la última y la peor decisión de tu vida.

Pero fue.

Y no se podrá cambiar jamás.


Espero que seas feliz, que en tu nueva dimensión hayas seguido disfrutando igual que lo hacías conmigo, que haya buena música, que te dejen preparar tus platitos y tus cócteles y que sigas visitando los recuerdos de todos los que te han querido tanto como yo.


No me olvides Pedro.

Yo no lo haré jamás.


Dulces besos,

Rosa.




domingo, 12 de mayo de 2019

Abril en abril de 2019. Un año. 12 meses.


Y sí. Llegó.

Un año compartiendo días y noches.

Un ciclo anual que seguiremos repitiendo mientras nuestros cuerpos nos dejen.

Porque en este año me he dado cuenta de que esto ya es para siempre y que cada etapa tiene sus cosas y hay que disfrutar de lo bueno y lo malo de cada una de ellas.

Aunque quejarse también está permitido.

Nos has dado algunas nochecitas dignas de recuerdo por la salida de los dos incisivos centrales (palas) que andan asomando.

 Hemos podido controlar el tema de los vómitos pre-comidas. Simplemente hemos  hecho caso omiso a tus reacciones y no te hemos sentado en mesa hasta que no has tenido el plato delante y no te hemos dejado hacer sobremesa. No lo has vuelto a hacer. Igual que vino se fue.

Mides 73cm,  pesas  9’51kg y tu perímetro craneal sigue en 46 cm.

Ya has dado tus primeros pasitos sin apoyos pero prefieres seguir gateando o ir cogida de las sillas. Es muy gracioso ver cómo te las apañas para poder gatear con cuentos en la mano para llevarlos donde estamos nosotros y te los contemos.

Parece que hables y contestes con los sonidos que emites. Nos das besos, abrazos, te señalas las partes de la cara y comprendes casi todo lo que te decimos.

Has Entrado en el salto de los programas y ya controlas totalmente las secuencias más comunes para hacer las cosas.

Seguimos con el calendario de vacunaciones y como de costumbre te dieron reacción. Nos pasamos el fin de semana previo a las vacaciones en casa aunque nos acompañaron tus tías queridas  y conociste a Mika.

Has vivido tu primera semana santa pasada por agua. Ha sido imposible hacer planes de exterior. De repente volvió el frío y no paró de llover durante todos los días de tradiciones y procesiones.

Aun así tu abuela María, Pedro y Gloria, tu amiga Júlia y la mamá del cole, te trajimos monas a tuttiplen para empezar bien la tradición de pascua.

Confesar que fue la mamá la que tuvo desayuno durante toda la semana santa.

Como nos dijo el pediatra en la última visita, el azúcar y los procesados a evitar totalmente. Ya habrá tiempo para que no podamos controlar al 100% la ingesta y entonces seguiremos las palabras del nutricionista Julio Basulto. “No ofrecer, no negar”. Aunque un pellizquito sí que probaste.

Hemos comido en casa con Júlia, disfrutaste descubriendo la casa del tío Iván y pasamos un día increíble de barbacoa calentitos gracias al suelo radiante. Terminamos los días de fiesta oficial visitando un restaurante de Cullera  y tirando bombitas con los amigos de papá. Con el día que hacía vimos poco así que, nos tocará volver en otra ocasión.

Tantos días y horas en casa nos dieron para preparar plastilina comestible con la que disfrutamos más papá y mamá que tú. La hemos guardado en botecitos y te la ofreceremos más adelante a ver si te llama más la atención.

También hubo cosas no tan buenas. Siempre dicen que los peores accidentes con niños pasan cuando estás en casa y efectivamente. Este mes te has caído del sofá (aunque no te hiciste nada) y sin querer te enganchamos la uña del dedo pequeño de la mano con la parte de debajo de la puerta y se te levantó. Ahí sí que padeciste. Ni el pecho pudo calmarte en un buen rato.

Pero bueno, nos hemos pasado el mes viendo qué pasaría con ella y lo más seguro es que caerá y saldrá una nueva. Menos mal que el proceso de caída y regeneración parece ser que no te duele en absoluto.

Sentimos el percance Abril, a veces somos un poco brutos…

Terminada la semana santa oficial, aquí en la Comunidad Valenciana, tenemos fiesta escolar la semana de después y en esa sí que  acompañó un poco más el tiempo.

23 de Abril. 7 Sant Jordis juntos y tercer aniversario de boda. Siempre será un día normal y a la vez especial el día del libro.

Disfrutamos de tres días de bebeteca en la biblioteca del pueblo y nos encantó a los tres. Te encanta escuchar cuentos, estar y ver a otros niños y te quedaste abobada escuchando la voz de Laia, la narradora de Rebombori Cultural que hizo una sesión de la actividad. El monstruo de colores, “a mí no em fa por”, “el lleó que no sabia escriure” “Joan Petit”… una actividad muy chula para los más peques del pueblo. Lástima que la biblioteca aún no esté acondicionada para niños. Pero siempre nos quedará la de Moncofa.

Hemos hecho sesión de fotos.

De recién nacida fui muy reacia y sólo hicimos las que vino la chica al hospital y te hizo el día que naciste pero ahora te veo tan graciosa, tan bebé y a la vez tan niña, con tantas ganas de descubrirlo todo, de experimentar y de vivir que me apetecía que viviéramos una sesión de fotos en familia.

Ha sido genial.

Una amiga de papá que tiene un estudio en Castellón, nos guardó una mañana para conocerte y hacerse tu amiga. Cogimos tus cuentos, tus juguetes preferidos y tu ropa habitual.

No queríamos ni pasteles, ni banderines ni tartas destrozadas. Queríamos unas fotos que nos recuerden tu primer cumpleaños con tus pliegues  abrazables y tú día a día con tus cosas.

Me ha gustado tanto la experiencia que no descarto hacerlo todos los años…

Cómo cambia todo… y es que somos tan diferentes a hace un año… Tú ni existías y yo no tenía ni idea de lo que era ser madre.

Terminamos las fiestas visitando el grao de Castellón y las carabelas del puerto y cenando rico, rico con Júlia y familia, viendo los caballos de la fiesta de San Vicente en Nules y la feria agrícola en la Vall y aprovechamos el día del trabajador haciendo una visita guiada por el casco antiguo de Valencia con Pedro y Gloria. ¡Hasta comimos en la cueva de la Moma!

Has conocido a Guillem, que ha nacido 10 meses después de ti y has jugado con Ian, su hermano mayor que está hecho todo un hombrecito.

Terminamos con la celebración de tu cumpleaños. Una comida con toda la familia, con nuevos cuentos sensoriales y musicales, carruseles franceses y vestiditos para la próxima boda a la vista.

No creo que recuerdes mucho de tu primer año pero para mí ha sido una de los más increíbles de mi vida.

Nunca pensé que empezar a ser madre sería tan duro. Nunca pensé que me costaría tanto acostumbrarme a este cambio de vida en el que una personita nueva salida de mi cuerpo pasaría a ser el centro de mi universo y durante los seis primeros meses de vida me tendría sin trabajar, sin pensar en mí y sin darme cuenta de que pese a que para mí los días eran eternos, el tiempo pasaba tan rápido que nada queda de esa recién nacida que vivió su primer medio año de vida en una casa diferente.

Echo la vista atrás y pienso en todos los tabús que quedan por normalizar respecto la crianza, la suerte que tuvimos de tener a papá en casa tus cuatro primeros meses de vida, la necesidad de información y de ayuda para las familias primerizas, la gran ayuda que aportan las redes sociales, los profesionales  que existen en las redes que ayudan de manera desinteresada a la población, las mil y una maneras de hacer las cosas, la importancia de que las personas que están a nuestro alrededor apoyen nuestra manera de hacer las cosas, todas las políticas que deberían  ayudar a permitir que todas las madres tuvieran la oportunidad de dar el pecho durante todo el tiempo que quisieran sin renunciar a volver al trabajo, la importancia de escuchar y no juzgar, de saber que todo está bien y de disfrutar de la bueno y lo malo del día a día .


Lo hago como madremente puedo.

Lo hace como padremente puede.

Pero para ti, será la forma perfecta de crecer.

Porque es nuestra forma.

Porque esto acaba de empezar.


Feliz primer año de vida Abril.

Gracias por haberme hecho llorar y reír a la vez.





miércoles, 10 de abril de 2019

Abril en marzo de 2019. 11 meses.


Ya nos acercamos al año y como dicen los libros, a una ralentización del crecimiento.  Mides 71cm, pesas 9’32kg y sigues con el mismo perímetro craneal de 46cm.

Hoy estrenas tus primeros zapatos. No quería comprarte hasta que no anduvieras del todo pero viendo cómo se agotan los zapatos feroces, he decidido comprártelos  ya para cuando estemos fuera de casa en verano.

Son zapatos de piel, con una suela muy blandita y flexible, artesanos y se adaptan genial al pie de los bebés.

Andas si te cogemos de la mano, pero aún prefieres gatear y caminarás cuando estés preparada.
Has descubierto los parques y los columpios. Delante de casa tenemos uno adaptado para bebés que te hace reir a carcajadas mientras papá te empuja y te vas acercando y alejando de él.  También un parque muy chulo en la playa de Moncofa que han hecho nuevo y nos ha hecho disfrutar de un domingo de sol con parada para comer en el DUC.

Tú con tu sillita, tu babero y el tarro con las verduras y  tortilla. Ha sido una gozada comer los tres de nuevo fuera de casa. Desde el 1 de enero que no salíamos a comer ni a cenar a ningún restaurante y la verdad, podríamos hacerlo muchas más veces porque te portas genial.

En fallas, aunque ya no vivamos en la calle san José, hemos ido a ayudar a nuestros antiguos vecinos a limpiar al santo, arreglar las flores y dejarlo todo limpio para el día de la fiesta.

Es una figura que preside la calle y que la compró tu tataraabuelo y tataraabuela junto a los vecinos de la época para colocarlo en la pared de la iglesia que toca al callejón donde has pasado tus seis primeros meses de vida.

El 21 de marzo mamá se fue de excursión a Valencia a “la academia valenciana de la llengua” y fue la primera vez que estuve desde las 8h hasta las 17h sin darte leche y sin tener que extraerla.
La verdad es que la producción se ha regulado muchísimo y ahora ya no tengo subidas de leche a no ser que estimules  el pecho succionando.

Sigues mamando para desayunar, antes de comer, para merendar y para dormir pero muchas veces simplemente es ese momento de parar, de volver a lo conocido, de unión y de paz lo que te hace buscarme y casi arrancarme el vestido para tirarte como una loca al pezón.

Magdalena significa que papá tiene una semana de fiesta y la hemos aprovechado al máximo. Pese a la visita de los arcángeles y situaciones de tensión en el trabajo, has visto el pregón infantil, la bajada de las gaiatas y te hemos puesto blusa (aunque a puntitos de colores) y pañuelo magdalenero para comernos una rica paella cocinada por papá el primer domingo de fiestas.

Dentro de nada estás haciendo de pinche del chef.

Y hablando de chefs, papá y mamá aprovecharon que no estuviste con la abuela María en Magdalena para pedirle que se quedara contigo el sábado y nosotros  poder salir, después de casi un año sin ir a ningún sitio solos, a comer juntos al restaurante-espectáculo “Shamsa” de Valencia.

Una experiencia sensorial para recordar y disfrutar de la mezcla de sabores, texturas, presentaciones y sensaciones que vivimos durante más de 3 horas.

Hemos hecho nuestro primer scape room junto tu amiga Júlia y sus padres, hemos ido a tocar el violín y el ukelele a tu futura clase de infantil con repertorio de Pepa pig y la Patrulla canina, te hemos creado tu rincón de lectura en el salón  has vivido el ochenta y tres cumpleaños de tu super abuela materna, hemos ido al cuentacuentos familiar de narrativa oral de Moncofa y has vivido tu primera “festa per la llengua”.

Mamá pudo disfutar de un concierto nocturno de “Els catarres” y de su antiguo grupo “Pleasant Dreams” y papá aguantó el tipo cuando a las dos de la mañana te despertaste buscando pecho y pudo en 15 minutos volverte a dormir.

Cada vez todo se va normalizando más y empezamos a volver a hacer cosas que parecía que eran de nuestra vida antes de ti.

Sigo pensado que ser padres es un cambio muy grande de vida. Sobre todo para la madre. Te cambian las hormonas, las prioridades, la percepción del tiempo y te sumerges en un mundo de nuevas situaciones, preocupaciones y dudas que antes de ti no tenías ni idea de que existían.

Esta última semana nos volviste locos buscando el por qué, cada noche, a los 5 minutos de haber cenado, te metías la mano dentro de la boca y vomitabas todo lo ingerido.

No sabemos si era por los dientes, porque te preparamos la comida demasiado al “dente”, si el tipo de corte de los alimentos no era el correcto… pero hemos vuelto a controlar mucho más todos estos factores como lo hacíamos al principio del blw y ya estos últimos días estás cenando como siempre.

Tienes debilidad por la proteína. Intentamos seguir las recomendaciones de no sobrepasar los 20g de pescado o carne al día u ofrecerte un huevo pero cuando ves el plato con verduras, aunque te acabas comiendo la mayor parte del plato, lo primero que te comes sin pestañear es la proteína.

Este mes hemos añadido los guisantes, el maíz, champiñones y gambas a la lista de alimentos que ya te hemos ofrecido.

Pero la fruta sigue siendo tu familia de alimentos preferida.

Estás muy graciosa y te entretienes mucho mirando tus cuentos, jugando con tus juguetes y hablándoles a tus juguetes preferidos de casa, el bebé negrito con su cuna y su mantita de tela y el lobo de Ikea con su enorme boca con dientes.

En casa la abuela triunfa el gatito de peluche con el collar magdalenero y los juguetes musicales para pulsar y apretar botones.

El mes que viene ya cumples un año y parece que fue ayer cuando te conocimos.

Un año más en nuestras vidas.

El primer año de tu nueva vida con nosotros.

Abril en abril para quedarse.

Abril en abril para vivir.




lunes, 11 de marzo de 2019

Abril en febrero de 2019. 10 meses


Mides  70’5cm y pesas 9’250kg con un diámetro craneal de 46cm.

Tus avances son cada vez más rápidos.

Febrero ha estado plagado de avances y primeras veces.

Sigues prefiriendo el gateo al paso. Te gusta estar de pie y ya te mantienes sin apoyo jugando con cualquier cosa que tengas entre las manos y arrastras cualquier objeto que se te ponga delante y no se te resista, pero para los desplazamientos prefieres seguir como un velociraptor gateando. Lo tienes tan dominado que muchas veces eres más rápida que nosotros.

El vestidor lo haces chas. Entras e intentas abrir todos los cajones y sacar toda la ropa. De momento intentamos que siempre vayas al cajón de la ropa de deporte de papá y así no nos desdobles todo… no sé cuánto más podremos engañarte…

Das palmas, das besos con sonido, petorretas y, desde esta mañana señalas con el dedo lo que te interesa. Lo primero que has señalado y le has dado los buenos días ha sido la palmera enorme de la vecina.

Siempre has tenido admiración por las palmeras. Te encanta ver como se mueven las hojas con el viento.

Llevamos dos meses de rutina de jornada laboral con la ayuda de la abuela en tu ciudado.

Tenemos una rutina muy marcada y nos funciona a la perfección.

Nunca hubiera pensado que yo diría esto pero… benditas rutinas.

Despertarse a las 8, llega papá de la piscina, cambio de pañal, tetita y vuelta a cambiar el pañal (esta vez más sucio).  Juego  mañanera y a las 8’30 viene la abuela para que papá y mamá se vayan a trabajar. Te despides de los dos y la abuela te viste y salís a pasear y a hacer recados.

Vais a la cafetería y tomas un trozo de pan sin sal. Media hora de siesta mañanera y juegos en casa la abuela.

A las 13’30 sale del cole mamá para darte tu segunda toma del día. Muchas veces se me hacen casi las 14 y esa media horita la notas porque ya sabes que llega la hora de comer.

Abuelo, abuela, Abril y mamá en mesa a las 14h. Te hemos comprado un acople de Tidy tot para hacer la mesa de la sillita de Ikea más grande y no manches demasiado.
Da gusto verte comer. Nosotros a la nuestra y tú a la tuya.

No te quedas con hambre. Se supone que sabes autorregularte y que comes lo que necesitas pero creo que has salido con buen apetito y no le haces ascos a nada.

Terminamos de comer y mamá te cambia el pañal y te deja con el abuelo o con la abuela que te duermen en 30 segundos porque tú ya sabes que a las 15h es la hora de la siesta y que este descanso debe durar entre una hora y media y dos horas.

A las 16’30 papá va a recogerte si estás despierta o se espera si sigues durmiendo. Aunque él trabaje en Castellón, termina a las 16h y llega antes que mamá porque soy una lenta y aunque terminamos a las 16’30 del cole siempre se me hacen casi las 17 recogiendo y ultimando las cosas del día.

La tarde es nuestra y aprovechamos para jugar, tomar teta, ir a comprar, o subirte arriba con papá a la buhardilla con el piano si mamá tiene trabajo pendiente y tiene que adelantar.

No puedes estar con papá jugando si mamá está a vuestro lado trabajando.

A las 20h papá hace la cena  y tú tomas un aperitivo lácteo del pecho de mamá. Cenamos a las 20’30h con el programa BOOM de fondo. La tele no da a la mesa de comer pero la dejamos puesta mientras cenamos tranquilamente.

A las 21h mamá recoge todo y papá sube a ducharte y a ponerte el pijama. Es un momento que te encanta. Jugáis en la cama y os reís a carcajadas.

Mamá se pone el pijama y te duerme en la mecedora  con el pecho sobre las 22h y te acuesta en tu cuna.

Lo que pasa durante la noche ya no lo puedo asegurar porque ando medio zombie. Te sueles despertar sobre las 00’30h, 1 de la madrugada. Voy a buscarte y te traigo a la cama. A partir de ahí, ya no sé si mamas una, dos o tres veces porque lo haces mientras duermo hasta las 8 de la mañana del día siguiente que te vuelves a despertar.

Y siempre así.

Bendita rutina.

Este mes hemos incorporado la visita a la piscina. No sabíamos si te iba a gustar pero parece ser que ha sido todo un acierto. Vamos media hora a la semana y las instalaciones están totalmente adaptadas para bebés.

Papá entra contigo en el agua y mamá os mira desde el piso de arriba disfrutar. Las dos primeras veces estabas un poco apática. Ni lloraste ni nada pero creo que estabas en período de adaptación. A partir de la tercera sesión ya estuviste mucho más suelta. Te ríes y respiras antes de que papá diga tres para sumergirte.

Allí también va la cosa de rutinas. Un circuito con colchonetas, pelotas, churros, patitos y al final de la sesión juego con cubos y regaderas.

¡Ya se asoman los dos dientecitos de abajo! No sé si te duele o no, pero hubo un par de noches cuando estaban empezando a asomar las manchitas blancas que fueron bastante duras. Menos mal que solo fueron un par...

Ahora a esperar a que vayan subiendo y empieces con la etapa imparable de la dentición.
El día 3 de marzo fuimos a tu primer festival. Nos encantó el espectáculo músico teatral de Marc Parrot y Eva Armisén, las míticas Petit pop (que tú las escuchaste durmiendo la siesta, con componentes de Nosoträsh, Pauline en la playa, Undershakers o Penélope Trip). También la dulce voz de Alondra Bentley  con sus canciones de recuerdos de una infancia inglesa en una Murcia española.

Muchas novedades en un mes corto e intenso con unas temperaturas envidiables.

Esperaremos a marzo con sus fallas, su Magdalena y eventos aún sin planificar que irán surgiendo sobre la marcha.

Aunque siempre manteniendo un mínimo de rutina ;-)