domingo, 14 de mayo de 2017

Seis años sin Pedro San Martín

Hola Pedro,

Hace mucho que no escribo. Bueno escribir lo hago todos los días, pero ya me entiendes.

Escribo instancias al ayuntamiento, adjuntos de cartas, mails, convocatorias de claustros, de consejos escolares, corrijo redacciones, me vuelvo loca con los tags del instagram… pero hace mucho que no escribo aquí.

Hace mucho que no escribo “a ti”.

Y aunque rompa la regla y como cada 15 de mayo hablemos y nos contemos como nos ha ido, hay veces en las que por pereza, por trabajo, o incluso porque ambos sabemos que la regla de los seis meses existe, necesitamos un incentivo cada cierto tiempo para motivarnos a ponernos frente un papel en blanco y escribir.

Porque te pones y sale solo.

Ocurren tantas cosas en este mundo al que llamamos tierra…

No sé cómo andarás por tu zona celestial pero por aquí la vida no da para aburrimientos.

Es difícil recibir respuesta a mis cartas pero siempre fuiste demasiado creativo como para contestarme con un simple papel.

Sé que me escuchas y que me lees, que me ves y me acompañas. Incluso este verano como ya te conté en una de mis entradas del blog (que espero que leas ya que aunque estés muy ocupado no te quitará mucho tiempo porque actualizo muy poco) me di cuenta de que estabas ahí y me cuidabas.

Se me eriza la piel escribiendo esto. Cada vez estás más lejos y cada día que pasa nuestras vidas se van separando más y más.

Pero no dejo de recordar tu olor, tus tonterías y todo lo que dejaste dentro de mí.

Como podrás imaginar siempre te escribo a última hora. Hay cosas que nunca cambian y el escribir bajo la presión del tiempo sigue siendo un clásico en mi vida.

Hoy hace seis años.

Seis años en los que he cambiado 4 veces de colegio, me han quitado la vesícula, me he casado, he llegado a los treinta, he viajado dos veces a Asia y he terminado dirigiendo un colegio.

Te hubiera encantado diseñarme los excels de la contabilidad del centro…  pero de esto te hablaré el mes que viene con la carta a mi padre que seguro, va a alucinar con el tema.

Hoy me gustaría hablarte de algo que lleva tiempo creciendo. Algo que sé que te va a emocionar. Algo de lo que en verdad no formo parte pero me siento dentro, muy dentro del proyecto.

Ha nacido Amateur.

Todas esas horas de debate, todas las dudas que me contabas por mail, todas esas conversaciones por teléfono, todas las sobremesas sobre las horas de ensayo de esos últimos meses, la última gira, los viajes por países pequeños, los años bisisestos… todo eso terminó.

Todo se paró.

Demasiado rápido. Demasiado increíble para entender que no estabas.

Pero ya.

Hemos hablado muchas veces de resurgir, de reinventarse, de crear… Y somos así. Nuestra cabeza no deja de pensar y pensar… Y el paso de los días, de los meses, de los años, nos dejan darnos cuenta de que el momento siempre está.

Y es ahora.

Tu golpe.

Lo que siempre habías dicho. Lo que tu cabecita atolondrada a la vez que metódica nos dijo que vendría.

Y será.

Y estoy feliz.

Estoy feliz de ver que todo a tu alrededor avanza. Que tus amigos que crearon contigo, vuelven a la carga. Que nuestro querido mánager resurge fuerte y con ganas para apoyarles. Que la pareja que me descubrió el aceite “moroccanoil” para el pelo está en el ajo y que tú, desde arriba estás gestionando el cotarro.

Como te gusta…

Va a ser grande, nada de tonterías. Una buena discográfica y canciones que en breve escuchará el mundo y cantará.

Y cantaremos.

Porque la música te eriza el vello. Porque las letras te evocan momentos y porque los acordes te transportan a situaciones vividas que solo se comprenden llevándolas al interior de cada uno.

Al interior donde sigues tú.

En el mundo donde ya no estás.


Muchos besos dulces Pedro. Sigue conmigo. Sigue leyéndome y sigue formando parte de mí.
Porque no quiero que te vayas ni que me abandones. Porque quiero seguir golpeando a ritmo de blues mientras me miras y me empujas a crecer.

Con una gran sonrisa,



Tu Little Rosy.




domingo, 23 de octubre de 2016

Jo mai, mai

Cuando en un aperitivo de domingo sale de tema estrella la letra de una canción es que realmente esas palabras han llegado hondo.

No me gusta imponer ni dogmatizar el valor o la calidad de una obra musical pero con esto de que el premio Nobel de literatura haya recaído en un músico ha habido mucha polémica
.
Una persona que hace que las palabras acompañadas con música sean parte de nuestras vidas, de la vida de nuestros padres o que lo serán de las generaciones futuras se merece el mismo respeto o más que aquel que cuenta una historia extensamente.

Porque la longitud y la extensión no es proporcional a la calidad.

Porque muchas veces menos es más.

Y porque las palabras en un contexto musical ondean libres en nuestros sentidos.



Hoy hemos analizado “Jo mai, mai” de Joan Dausà.


¿Por qué no? ¿Acaso es tan improbable estar enamorado de un amigo? ¿Es tan improbable quedarte con la espina de ese amor que dejaste escapar por miedo, por vergüenza o por circunstancias que ni sabes y te hizo pasar página?

Le ves asiduamente. Te encanta estar con él. Es tu amigo. Le quieres. Te ríes y te diviertes a su lado.
Pero estás casada. Y también le quieres, y también te divierte y lo amas. No lo cambiarías por nada. Eres feliz.

Pero les amas. Les quieres a los dos. Te encantaría tener dos vidas. Te encantaría ser la mujer de los dos. Soñarías con que los días tuvieran dos noches para meterte en ambas camas. Serías feliz llevando esa doble vida.

Tan diferente y tan perfecta a la vez.

Porque los dos te pierden, los dos te enloquecen y los dos irían al fin del mundo contigo.

Pero solo puede haber un libro de familia a la vez.

Solo existe la sociedad de ahora, monógama, posesiva y fiel.

Y es así. Y lo sabes.

Y entonces escuchas esa canción. Esas pocas palabras que dicen tanto en tan poco. Esa tensión. Esas miradas cargadas de alcohol y complicidad que hacen que todo salga a la luz.

Porque hay amores que nos llevaremos a la tumba con nosotros. Hay deseos que nunca confesaremos haberlos sentido y hay sentimientos tan encontrados que te hacen feliz y te duelen a la vez.

La vida son decisiones que vamos tomando a medida que pasa el tiempo. Son caminos que tomamos y otros que dejamos vacíos. Son vasos que llenamos y vamos consumiendo.

Porque tienes la decisión de beber o no hacerlo.


Porque solo con pensar estas decidiendo tu destino.








domingo, 2 de octubre de 2016

Vini, vidi, vici

Volver.
Retomar aquello que dejamos o empezar algo nuevo.
No tener miedo a lo desconocido y al mismo tiempo dejarse llevar por los nervios en el estómago de no saber qué pasará.

Creer.
Saber que es preciso no saber nada para aprenderlo todo.
Cada fallo que cometas será un peldaño más que habrá que superar para mejorar día a día.

Sentir.
Darnos cuenta que tenemos mucho que aportar.  No hace falta esperar nada. Simplemente sentir la necesidad de dar.

Comprender.
Respetar el momento de cada uno. Su necesidad. Su ego. Su fortaleza y sus metas.

Asumir.
El mundo es demasiado grande para que todo sea al gusto de todos.  Escucha, comparte, explica, corrige y decide.

Porque para volver tienes que haber ido ya.

No hay mejor aprendizaje que el propio. Analiza y mejora.

Tiempo por venir, futuro.

El presente es ahora.



Haz.

VVV






domingo, 11 de septiembre de 2016

Objetos perdidos. Personas no encontradas.

Nadie ni nada es imprescindible. Pero cuando alguien o algo que siempre ha estado ahí desaparece se nota.

Todos tenemos nuestro lugar en la vida. En la nuestra, en la de los demás.

Somos nosotros pero también somos el hijo de, la hermana de, el sobrino de… un sinfín de des que aumentan exponencialmente cuando de repente desaparecemos.

La incertidumbre es más dura que la pérdida.

Perder transmite una derrota que nunca podrá ser alcanzada por una mínima esperanza.

Porque es fácil aferrarse a las mínimas esperanzas.

Luchar por causas perdidas y dejar pasar el tiempo.

Y te vas desgastando y todo se va desmoronando. Pero no llega la derrota. La incertidumbre sigue creciente.

Y te ha tocado. Vas degradando tu vida. Pierdes el apetito. Pierdes la esperanza.

Pero de repente un mínimo rumor te la devuelve y vuelves a entrar en  bucle.

Muy duro no encontrar. Muy duro no dejar de buscar nunca. Muy duro gastar tu tiempo buscando encontrar. Muy duro.






Todo tiene un lugar en la vida. Todo objeto que llega a nosotros lo hace por algo más o menos importante.

Cuando se pierde algo superfluo no le damos importancia. Llegó igual que se fue. Nos sirvió durante un tiempo y desapareció.

Pero hay objetos a los que les otorgamos un peso especial.

Hay amuletos que simbolizan la unión de un conjunto de recuerdos que con solo mirarlos te devuelven a un instante irrepetible de tu vida.

Como un anillo.

Un anillo que cayó en el fondo del mar y años después ha sido encontrado por una submarinista que ha creído en el poder actual de las redes de la sociedad virtual.






El anillo ha vuelto al dedo de un marido agradecido por poder mirarlo y recordar momentos que años atrás le hicieron sonreír.




La hija de, la hermana de, el sobrino de, o el amigo de sigue en la mente de todos los que por desgracia les ha tocado dejar de vivir un poco de su vida para intentar encontrar un poco de lo que esperan encontrar de la otra.




Suerte.




domingo, 28 de agosto de 2016

Lazos

Hilos, tiras, cuerdas que mediante un cruce sobre si mismos crean una nueva forma que sirve para adornar, decorar o unir.

Personas, animales o cosas que por circunstancias buscadas o aleatorias terminan compartiendo espacio y tiempo.

Porque todo fluye y cambia. Todo mejora o empeora pero nada queda igual.

Nadie ni nada es igual que ayer ni parecido a mañana.

Porque el tiempo pasado fue diferente y el futuro es incierto.

Lazos que se crean y lazos que se deshacen.

Lazos que se aflojan y lazos que se consolidan.

Lazos, lazos y más lazos que va creando el vivir de cada día.

No siempre ocurre lo que queremos.

No siempre conseguimos mantener los lazos que otros factores aflojan.

Pero influimos.

Influimos en nuestros actos, en nuestras decisiones y en cada palabra y paso que decimos o damos.

Somos nosotros y nuestras circunstancias de hoy.

Seremos nosotros y nuestras circunstancias de mañana.

Pero nunca dejaremos los lazos.

Los cruces de cuerda rasposa, los cruces de raso brillante o los cruces del lazo hecho con un simple hilo de coser.

Relaciones que desaparecieron, que perdurarán, que aparecerán de repente o que se esfumarán.

Tenemos que vivir con eso.

Con lo que somos por lo que fuimos y seremos.

Por buscar la felicidad en nosotros y regalarla a los demás.

Por intentar ser el mejor lazo para la mayor cantidad de personas posibles.

Se puede transmitir la felicidad. Se puede transmitir la paz y se puede transmitir la fuerza y la lucha.

Porque no me gusta rendirme y no quiero gente a mi lado que se rinda.

Porque todos tenemos lazos de sobra para compartir.


No perdamos nunca la oportunidad. 



domingo, 21 de agosto de 2016

Sonorama 2016


Hacía bastantes años que no iba al Sonorama. Gracias a Andoni  y a Rafita por su invitación y preocupación por hacernos vivir una decimonovena edición llena de momentos únicos para recordar.

Pensaba que en Aranda de Duero por la noche refrescaba. Pero quitando la primera noche que sí que era imprescindible taparse, las noches del festival no necesitaron de abrigo.

Ir a un festival de toda la vida es entrar en una micro sociedad en la que siempre somos los mismos y cada uno tenemos nuestra aportación al sistema.

Difícilmente esto ocurre en las grandes sociedades creadas al por mayor durante estos últimos años donde la música ha pasado a un segundo plano y la playa, la adolescencia y el a ver quién tiene mejor cuerpo de gimnasio ha pasado a ser lo más importante del festival (aunque aún no para la minoría que creemos en las micro sociedades).

Me alegró que se reutilizaran los vasos, que los baños mejoraran en su calidad y que el recinto del festival sea una extensión de toda la fiesta grande que sucede durante el día en Aranda.

Porque poder disfrutar de la gastronomía de la zona, de su morcilla y de su lechazo, de la repostería y de los vinos de una de las denominaciones de origen más conocidas en la península es uno de los pequeños placeres que suma a la cantidad y calidad de los grupos y artistas que van pasando por los escenarios del evento.

Terminar de comer, con un gintonic en mano y escuchar Qué nos va a pasar  pinchada por Pop de aquí y coreada por toda la plaza, fue uno de los momentos más emocionantes.

Una apuesta segura de programación es incluir un cabeza de cartel de hoy y siempre al festival  y así tenemos un inicio de conciertos bomba. Porque, ¿quién no conoce los grandes éxitos de grupos de los sesenta?

Con un a primera fila que subía la media de edad, el concierto del Dúo Dinámico como mi primer gran concierto.

También me quedo con poder disfrutar de los conciertos con buen vino y platos de jamón cortados al momento.  Eso sí es hacer un uso especial de todos los sentidos al completo.

Y como cierre de festival  en el recinto (yo soy de irme a dormir pronto y disfrutar del día y la tarde)  Alex Cooper tocando canciones de Los flechazos.

Rodeada de Mods y de sus bailes, de gente a la que aprecio que veo poco pero que sigo en el mundo virtual   (Laura y Óscar, veré Buñuel) y de cantar y bailar recordando los momentos que nos hicieron vivir esas canciones nos damos cuenta que seguimos viviendo en la era pop. (Aunque muchos quieran que nos pasemos a lo hípster).

Rematamos comiendo el domingo junto a Donfluor, que pinchaba en la plaza la sal y fue mi remate de festival y con Manpop.

Rafa venía de pinchar del  festival Medusa Sunbeach de Cullera. Con ellos nos enteramos de la noticia.

Los supersubmarina habían tenido un accidente de coche.

Mucha fuerza para ellos y para la familia.

Llegamos al festival encontrándonos con un accidente mortal en la A7 a la altura de Sagunto y nos fuimos de él enterándonos de esta noticia.

No conozco a los Supersubmarina ni a su música. Pero sé lo que es un accidente. Sé las horas y los kilómetros que se necesitan para hacer una gira y sé que simplemente se puede enviar ánimos y fuerza para aquellos que esta vez les ha tocado a ellos de cerca algo que no deja de ocurrir cada segundo en las carreteras de todo el mundo.






domingo, 31 de julio de 2016

Décimas, centésimas y milésimas

Décimas, centésimas y milésimas de segundo. Un instante. Un cerrar de ojos. El azar. El destino. La impotencia.
Una carretera vacía. Un paisaje pirenaico. La felicidad de al fin poder coger vacaciones.
Largas horas de carretera. Las curvas insufribles  de los puertos de montaña. El Tour de Francia a nuestras espaldas y la hinchazón de unos pies que buscan mojarse en el río.
Aguas cristalinas. Piedras modeladas. Naturaleza en estado puro.
Una familia idílica se divierte en el agua.
Dos niños pequeños mueven sus bracitos recubiertos del plástico hinchado que los mantiene a flote.
La madre toma el inexistente sol en la roca más homogénea que ha encontrado.
El padre vigila a su descendencia y sonríe al ver que aún le quedan 9 días para volver al trabajo.

Estruendo. Ruido a roto. A chatarra. Un peso pesado ha caído al agua.
Pánico.
Gritos.

Y calma.

¿Vivos?  ¿Muertos? Nada.
Un coche ha reventado en nuestras narices.
Unos niños gritan al ver que un objeto que debería seguir su camino por el asfalto ha decidido mojarse justo en el mismo lugar donde ellos estaban aprendiendo a nadar.
Lloros. Una madre aterrada. Un padre atónito. Tres personas que iban a mojarse los pies se despojan de su indumentaria.
¿Hola? ¿Podéis oírnos?
Del maletero del vehículo accidentado  van saliendo letras del Scrabble, cartas del UNO Y billetes del Monopoly.
Porque  todos tenemos gustos simples.
Por fin aparece una cabeza por el lado izquierdo del coche postrado en estado lateral. Sangre en la ceja  y nervios a flor de piel.
Hay alguien más. Una chica. Pierna retorcida. Hay que sacarla.
Llamada a la ambulancia.
Guardia civil. Bomberos. Médicos. Enfermeras.

Sobramos.

De vuelta a Aínsa me doy cuenta de que no me apetecía mojarme los pies.
Pero lo hice.
En ese instante.
En el mismo instante que un chico joven que se trasladaba con su pareja hacia otro punto de la geografía mundial perdía el control de su vehículo blanco y se precipitaba en un río de aguas cristalinas en el que unos niños aprendían a nadar junto a unos padres que hubieran deseado haber estado trabajando en la otra punta del país.
Porque las casualidades existen y en ese momento tenían que estar tres jóvenes que decidieron parar a mojarse los pies junto a una familia de revista en un paisaje pirenaico de vuelta del tour de Francia y de camino a una de sus paradas anuales.

La cena anual en el restaurante Callizo de Aínsa.


Lo que no le pase a Rosa Martí y sus acompañantes.

Afortunadamente esta vez, no hubo víctimas mortales.


Putos accidentes.