martes, 22 de mayo de 2018

9 de mayo de 2018


Tres días más de la semana de espera. Cumpleaños de tu abuela paterna y del jefe de estudios compañero de mamá.

Noche de la primera semifinal de Eurovisión.  8 de mayo.

Yo con las piernas tan hinchadas que decidir dar un paseo hasta la playa para recoger los kebabs (los mejores que probarás nunca) se me hacía cuesta arriba aun sabiendo que podría volver en el coche de tu tía Nereida que ya estaba haciendo cola para la cena.

Cachondeo en casa con video incluido para ver si te animabas a salir pronto, críticas a las actuaciones de los países, cansancio generalizado entre los caris.

Pronto, pronto a la cama.

Ya sabes que papá es un animal diurno y, cuando cae la noche, mejor que lo dejemos descansar.

Yo estaba un poco inquieta porque sabía que ya te quedaban pocos días dentro de mí. Notaba sensaciones diferentes. La tripa se me endurecías bastantes más veces aunque sin mucho dolor.

Al mismo tiempo estaba cansada. Llevar 13 kilos encima, una retención de líquidos de caballo y haberte zampado un kebab completo te deja K.O sin quererlo.

Sobre las 12 de la noche y ya casi entrando en el sueño profundo noto como la sensación de orinarme encima. No mucho. Solo un escape.

Voy al baño. Papá está profundamente dormido y no lo quiero despertar.

Pues no, los ejercicios de Kejel funcionan y no me he hecho pis. Huele a agua destilada, a antiséptico, a limpio.

Pero no sale más.

Un poco rallada me vuelvo a acostar en la cama. Me siento bien y ya nos dijeron en la preparación al parto que había tiempo de sobra aunque rompiéramos aguas o fisuráramos  la bolsa para tomarnos las cosas con calma.

Me duermo pero sin darme cuenta empiezan las contracciones. No tengo muy claro si son las que debo tener o no pero me sale automático el tema de respirar de nariz.

Jorge se despierta de oírme respirar tan rápido.

No me había dado cuenta pero parecía ser que la respiración se repetía cada muy poco tiempo.

2-3 minutos de descanso.

Las 4 de la mañana.

Nos duchamos. Sin saber si se había roto la bolsa pero con contracciones cada tan poco tiempo, decidimos irnos al hospital.

Las 6 de la mañana.

Entramos. Me toman la temperatura. Correcta. La tensión. Un poco más alta de lo normal. Pero correcta.

La matrona de guardia me hace un tacto. Estoy dilatada de 2cm. Me quedo. Me hace la prueba para ver si he roto aguas o no. No lo tiene claro. El color sale muy debilitado.

Llama a mi ginecólogo para decirle que habíamos empezado el proceso. Se alegra de no tener que llegar a inducir.

Me ponen una vía y me asignan una habitación. Termina su turno.

Yo sentada en la pelota de pilates espero a la nueva matrona a ver si con el vaivén y el balanceo voy dilatando.

Al llegar, nos dice que somos dos las que estamos de parto y que prefiere bajarnos a la sala de dilatación para tenernos más controladas.

Yo estoy como si nada. Monotorizada con tus pulsaciones y el nivel de las contracciones van pasando las horas.

Empezamos con la oxitocina al 6. Había oído que si te la inyectaban las contracciones se hacían muy dolorosas y era muy duro soportarlo pero de momento no siento nada.

Jorge no para de hacer fotos y videos. Estamos bastante aburridos.

La matrona entra de vez en cuando. Yo sigo muy tranquila. No siento dolor. Simplemente tengo que respirar de nariz y pecho cada vez que noto que la tripa se me contrae.

Unos 30-40 segundos  y vuelta al relax.

La oxitocina ya la han subido exponencialmente un par de veces al 12 al 24 y la matrona entra para hacerme un nuevo tacto. 4 cm. Puedo ponerme la epidural.

No lo tengo claro. No siento dolor. Y la matrona me dice que podemos esperar.

Llega el ginecólogo. Todo bien y perfecto. Yo sigo en la pelota. Tienes que bajar. Sigues alta y necesitamos que te encajes bien.

La chicha de la habitación del lado grita como una descosida y yo no entiendo nada.

Seguimos sumando oxitocina. Subimos a 36. Hay que acelerar la bajada y parece ser que la cosa va lenta.

Nuevo tacto. 7 cm. Hay que decidir si poner epidural o no. La matrona me dice que es algo muy personal pero yo le insisto en saber si el dolor se va a intensificar mucho ya que en esos momentos el dolor no es nada intenso y puedo soportarlo bien solo con la respiración.

La matrona se me queda mirando e incrédula me pregunta si no me ha dolido el tacto que me acaba de hacer.

No he sentido nada.

Repite.  En 40 años de trabajo no se había encontrado con nadie a la que no le doliera un tacto así.
Se moja. Me dice que con ese umbral del dolor ella no se pondría nada. Que sería mucho mejor para el expulsivo notar las contracciones para empujar.

Decidido.

Seguimos dilatando.

Seguimos subiendo exponencialmente la oxitocina. Subimos a 48.

Parece ser que falta un reborde y no quieres terminar de prepararte.

Me entra mucho sueño. Son las 13h y no he dormido en toda la noche. Decido dejar la pelota y tumbarme en la cama.

Me duermo. Ni las contracciones pueden con mi sueño.

Durante la siguiente hora entra el ginecólogo. Nuevo cambio de matrona y nuevos tactos. Ya estamos mucho rato con la oxitocina alta y los últimos pasos para el expulsivo parece que no llegan nunca.


La nueva matrona le dice que va muy lento.


Decide coger las riendas. Se pone los guantes. Y, por primera vez en todo el proceso veo los astros, las estrellas y los asteroides.

Apoyado sobre mí, me aprieta el vientre mientras me mete la mano y me hace empujar. Bufff.

Decide mover ficha.

Nos vamos a expulsivo.

Me avisa que no va a ser fácil. Está alucinando con que haya decidido no ponerme anestesia y sabe que voy a ser fuerte.

Cambiamos de sala. Jorge debe vestirse de verde para entrar en expulsivo.

Me ponen en posición de parto. Han bajado la cantidad de contracciones. Subimos oxitocina.

Llegamos a 56.

Sólo debo empujar cuando sienta una contracción.

Empezamos.

Demasiadas  pocas contracciones. Tenemos que optimizarlas.

La matrona encima de mi tripa, el ginecólogo decidiendo como acelera la salida, la auxiliar flipando, Jorge llorando de emoción.

Tiene que bajar más. Yo empujo como si me fuera la vida. En una misma contracción tres veces. No puedo parar de empujar mientras dure la contracción.

Cortamos. Sacamos el kiwi. Viene posicionada mirando al cielo.

El anestesista, que pensaba que no iba a tener trabajo, es requerido para hacerme ver las estrellas y tomar el relevo de la matrona y presionarme la tripa para hacerte bajar.

Bufff.

Todos me dicen que falta poco. Pero yo no veo final. Aprieto y aprieto. El ginecólogo estira el kiwi, el anestesista se deja toda su fuerza en mi vientre, Jorge llora y me da ánimos, la matrona me insiste en que no puedo parar de hacer fuerza, me ponen oxígeno, está siendo más largo de lo esperado, la auxiliar está alucinada porque en todo el tiempo que lleva trabajando nunca había visto un parto sin epidural.

Sale.

Silencio.

No hay llanto.

Se te lleva el pediatra.

Yo quería mi piel con piel.

Jorge me hace bajar de la nube. Es lo mejor para la niña.

Nos la ponen unos minutos encima. Ha empezado a llorar pero muy bajito.

Ha sufrido mucho.

El ginecólogo empieza a coser. Se te llevan en observación a neonatos. 

Me dice que se ha complicado al no haber podido posicionarte mirando hacia abajo.

Le doy las gracias por haber sido valiente y no hacerme cesárea  (mi hermana vino igual y a mi madre la llevaron a quirófano) cuando ya lo teníamos casi todo hecho.

Estoy cansada pero me siento bien.

Me suben a planta y Jorge se va a neonatos a verte y ver que estás bien.

La matrona me explica que si quiero dar pecho lo mejor es, que como no sabemos cuándo  te subirán con nosotros, vaya estimulándome el pecho para ir sacando el calostro y recogiéndolo en una jeringa para después poderte dar las primeras gotas de leche (de un color amarillo cual leche condensada) llenas de nutrientes y defensas buenísimas para tus primeros días de vida.

Al final fue menos de lo que pensamos.

En dos horitas te tuvimos con nosotros.

Ya somos tres en la familia.

Terminamos el proceso de traerte al mundo.

Empieza una nueva etapa.

Tu crecimiento.

Nuestra adaptación.

Te queremos Abril.

Bienvenida a la tierra.





lunes, 21 de mayo de 2018

Familia y hogar. Semana 40


Con el DNI caducado complicaciones para poder hacer el papeleo de registro y, con estos últimos meses de cambios la fecha de caducidad del documento de identidad es lo último que miras.

Así que a Castellón a renovarlo y visita ginecológica para empezar la semana.

Lunes 7 a las 8 de la mañana exactas, mientras sonaban las campanas, expulsé el tapón mucoso. 

Exploración. El cuello del útero mínimamente borrado. Seguimos igual. Volante para inducción al parto el día 15, ingreso el día 14 y a esperar que todo venga de la manera más orgánica posible.

Y así fue. Dos días después de la visita y con la tripa bien llena, decidiste presentarte al mundo.

40+3



martes, 15 de mayo de 2018

Siete años sin Pedro San Martín


Hola Pedro,

Todo ha cambiado tanto este último año… sobretodo estos últimos meses y más concretamente los días más próximos al “aniversario” anual de tu despedida.

Reviso la correspondencia del año pasado y veo y confirmo como puede voltearse la vida en un año, en un mes, en una semana, en un día o en un minuto.

A nosotros nos lo van a decir…

Después de 7 años de vivencias, estos últimos 9 meses han sido el cambio más grande a nivel físico y mental que había experimentado nunca.

Soy madre, Pedro.

Como me dijo ayer Borja por teléfono (oblígame a llamarle más, por favor, sabes que le tengo presente en muchas situaciones de mi día a día pero no lo materializo ni con mensajes ni con conversaciones) cuando tienes descendencia ya nunca vuelves a ser la misma. Eres tú. Pero también eres madre. Y lo eres para siempre.

Supongo que estarás al tanto de todo. Sigo creyendo de verdad, que igual que hoy en día podemos, gracias a las redes, saber de los demás sin tenerlos cerca, tú sigues cerca sin verte.

El nacimiento de Abril se programó para el 15 de mayo aunque la fecha término era el 6. Tu despedida. Su bienvenida.

Finalmente nació el día 9 en un parto natural sin epidural. Después de cenar un kebab con amigos, ver la semifinal de eurovisión (sí, ya sé que eurovisión… que me has dejado mucho más legado musical, pero en el fondo nos gustaban esos saraos ¿verdad? El faranduleo de la noche del que cada vez estoy más apartada pero del que guardo bonitos recuerdos y relaciones que aún hoy me alegra volverme a encontrar físicamente en algún evento o seguir sus cambios por internet) y pasar unas contracciones donde me reafirmé en mi alto umbral del dolor y un expulsivo eterno donde Abril quiso salir saludando mirando al cielo.

Si hubieras vivido la era de Instagram y whatsaap… jejeje esto sí que es conexión permanente las 24h…

Pero bueno, no tendríamos esos mails interminables que guardo con tanta ternura de toda nuestra relación. En el fondo la inmediatez deja poco espacio para la reflexión y de lo segundo nosotros teníamos mucho. Pero ni arreglamos el mundo en su día ni lo haremos ahora.

Nos exponemos porque en el fondo solo queremos notar que somos. Que estamos. Y que los que ya no estáis seguís existiendo gracias a ello.

La vida es muy bonita, Pedro. Incluso en momentos en los que cuesta encontrar  hechos o pensamientos positivos siempre, siempre, aparece algo, alguien, que te vuelve a hacer sonreír.

Hormonada hasta las cejas, con la subida de leche en pleno apogeo y mirándole la cara a Abril mientras toma pecho qué te voy a contar…

Sé que te afloró el instinto paternal estando juntos, aunque sabías que mi instinto maternal era inexistente y que puede que sea ahora, en dimensiones diferentes, cuando se hayan alineado todos los astros.

Toda la historia de los ciclos lunares que me ha llevado de cabeza en la gestación, junto con tu obsesión por la meteorología y el universo han decidido que un 15 de mayo, 7 años después, la inexistente luna nueva inunde nuestros pensamientos y nos recuerde que, como comentó hace unos días el hermano de Jorge, en 2018 mayo fue Abril.

Te quiero mucho Don Pin Pon. Mamá Rosy nunca te olvidará.

Existe eternamente.








domingo, 6 de mayo de 2018

Familia y hogar. Semana 39


Nada.

Mi gran apuesta del día 30 de abril ha sido fallida. Y tan fallida.

En la visita ginecológica de esta semana ya nos han advertido que puede que tengamos que obligarte a salir. 13 kilos en mamá, 3’3kg y 50 centímetros.

Pero se ve que estás demasiado bien en la tripa.

Fecha de inducción para nacer 15 de mayo. Sí, 15 de mayo. Ni hecho adrede. Luna nueva. Nueva vida. Eterna muerte.

Coincidencias emocionales que se entrelazan y te imprimen una sonrisilla de complicidad en el rostro.

Preferiría que salieras de manera natural antes o ese mismo día 15 pero reconozco que no deja de sorprenderme y enternecerme el hecho de que el médico haya estipulado esa fecha para tu nacimiento.

Hay tantas energías que se escapan a nuestras mentes…

Los monitores con contracciones poco regulares y débiles muestran que debemos esperar pero, como siguen insistiendo matronas y ginecólogo,  todo puede cambiar en unas horas.

A mí ya me cuesta hacer paseos largos. Se me carga  mucho la pierna derecha y me toca estirar cada pocos metros. Supongo que tiene que ver con la circulación, el calor, la hinchazón y la posición del cuerpo al andar.

Te esperamos.



lunes, 30 de abril de 2018

Familia y hogar. Semana 38


Dos años después de nuestra boda estamos esperando otro de esos días mágicos en los que los acontecimientos se quedan grabados en la memoria para siempre.

Sigues perfecta en la tripa con un peso de 3’2kg y 49 cm. Mamá sigue sumando 12 kg en su cuerpo y, observaciones del médico, parece que vas a aguantar calentita y sin salir hasta la semana 41.

La verdad es que no me encuentro mal del todo pero sí que está haciendo más calor y las piernas y los tobillos se me están hinchando mucho. Según el día parezco más o menos elefante.

La tensión sigue correcta y las clases de gimnasia ya las hago con nuevas compañeras. A la mayoría de las que iban a clase conmigo se les ha adelantado y ya solo quedan un par de las que empezaron las clases conmigo.

Son clases más informativas más que otra cosa. Hacemos ejercicios y le sacamos partido a las esterillas y pelotas de pilates. Hablando, hablando me enteré que no me habían dicho que tenía que ponerme la vacuna de la tosferina.

Al día siguiente llamé al ginecólogo y sí. Me mandó el viernes al hospital para que me la pusieran de urgencia. Llegamos un poco justos pero más vale tarde que nunca.

Entre que yo no me sofoco y que mi ginecólogo todo lo ve bien y perfecto… pues así vamos… sobre la marcha.

El jueves fui por primera vez a monitores. Media hora sentada en un sillón tomando  tus pulsaciones  y el grado de contracciones de la tripa.

Poca cosa. Seguimos verdes. Volveremos la semana siguiente.

Terminamos la semana con boda. Boda mágica.

Casi terminamos abril y parece que no van a afectarte los astros… creo que voy a perder la porra de la luna llena…



lunes, 23 de abril de 2018

Familia y hogar. Semana 37


Terminamos la semana con el embarazo a término que se suele decir.

Hemos llegado a la clase práctica de parto y nos han enseñado las diferentes maneras de respirar para soportar el dolor de las contracciones y la manera correcta de hacer los pujos en el expulsivo.

Cuando menos me lo espero Jorge dice: ¡contracción! Y acto seguido tengo que coger aire profundamente, soltarlo y, al volver a cogerlo intentar aguantar sobre los 40 segundos haciendo respiraciones altas por boca o nariz. Cansa bastante al principio pero una vez le coges la práctica es fácil. La cuestión es intentar que, durante la contracción, se mueva lo más mínimo la zona diafragmática.

Me han salido tres mini estrías en la zona baja de la tripa. Yo que pensaba que me iba a librar de ellas… son pequeñitas  casi no se ven pero bueno… serán los tatuajes de un proceso de creación de vida. Viéndolo así, hasta sale barata la impronta natural en la piel.

El viernes pensaba que me ponía de parto. Después de un día intenso de visita al cole, (Teníamos pendiente poner unas frases de decoración y hasta que no terminé de hacerlo no paré), parada a ver el traje de comunión de una compañera, comida, preparación de atriles (las sillas las dejé para otros) para el concierto de canciones en valenciano con la Orquesta Vivaldi y Gustavo Paradís y la obligatoria cena post concierto, ya no podía con mi alma. Unos dolores… y es que con casi 38 semanas de gestación una ya no está para estos trotes…

Que no apriete demasiado el calor con lo que nos quede.

Me siento como una morcilla hinchada que no sabe hasta cuándo va a tener que esperar…



domingo, 15 de abril de 2018

Familia y hogar. Semana 36


Empezamos el tercer trimestre del cole en casa aprovechando el tiempo para disfrutar del sol de las mañanas (que se convierte en nubes y viento todas las tardes) y ultimando detalles de tu llegada.


Mides 47,5cm y pesas 2’775kg. Mamá con las pascuas de por medio y la pasión por la pasta de mona ha metido un poco de peso y ya llega a los 12kg engordados durante el proceso.

Sigues bien colocada pero debes ir bajando. Andar, andar y andar. Estamos en la recta final y el ginecólogo ya te deja salir cuando quieras.


Así que maletas preparadas y cuando guste la nueva tripulante del planeta.
Le he comentado mis dudas sobre la necesidad de epidural después de que la semana pasada nos hicieran una visita guiada por el hospital donde vas a nacer y nos comentaron que podemos elegir ponerla o no en el momento del parto hasta cierto grado de dilatación.

Ni recuerda la última vez que hizo un parto 100% natural de una primeriza. Pero bueno, sobre la marcha. Testimonios de todo tipo de partos tenemos. Y cada uno es diferente.

Nos hemos comprado la Thermomix. Jorge la está haciendo chas con recetas establecidas y con creaciones propias. Creo que la vamos a disfrutar mucho los tres. Con el chef que tenemos en casa no tenemos de qué preocuparnos una vez dejes de alimentarte con leche materna.

Esta semana, al tener las obras paradas, hemos estado eligiendo el modelo de barandilla para la escalera. En un principio queríamos cristal, pero al ser en forma de u y con poco tramo, hemos pensado que no luciría todo lo que nos gustaría y con una estructura de acero inoxidable también quedará muy bien. Y el precio también es mejor.

La semana que viene retomamos con nuevos albañiles y esperamos que ahora sí, todo encauce correctamente y coja ritmo (de blues).