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martes, 14 de mayo de 2024

13 años sin Pedro San Martín

 Hola Pedro. 

¿Cómo va por el universo? 

En la tierra, un año más, todas las personas que te conocimos recordamos que te fuiste a la francesa y nos quedamos sin poder seguir compartiendo la vida contigo. 

Qué difícil de entender es la muerte cuando queda tanta vida por delante. 

Qué difícil de llevar es la ausencia cuando todo estaba por hacer y todo hubiera sido posible. 

Hace trece años de aquel quince de mayo que cambió el curso de mi vida (y el de muchas otras personas) y cada vez el mundo gira más deprisa. 

Como cada año, releo la carta anterior y pienso en todo lo sucedido estos 365 días sumados a tu partida y a mi experiencia. 

Me ha pasado volando. 

Este año de alegría sin quimioterapia, sin confinamiento, con dos niñas en el colegio y un trabajo que cada día es más demandante y absorbente ha pasado como un torbellino de actividades, vivencias y aprendizajes. 

Vamos muy rápido Pedro. 

Nada que ver al ritmo que compartíamos. Y eso que, a eventos, no nos ganaba nadie. 

La tecnología nos ayuda, pero también nos esclaviza.  

Estamos aprendiendo a gestionarla y a gestionar nuestras necesidades y prioridades entre el mundo real y virtual. Entre la realidad y la ficción de la red. 

Pero no hay manual de instrucciones. 

Tampoco para la maternidad y la paternidad. 

Y menos paras las dos situaciones a la par. 

Y como en todas las nuevas experiencias, el mundo avanza entre el ensayo, el acierto y el error. 


AMA sacó disco en la primavera del año pasado y AMATEUR lo ha hecho este año con Mushroom Pillow. 

No hace falta que te cuente mucho porque sé que ellos lo harán constantemente. Hay demasiadas cosas vividas (tantas que desconozco la mayoría) y mientras sigan creando canciones, estarás presente en ellas. 

Muchas veces pienso en cómo me marcaste en esos 5 años que compartimos juntos. En la relatividad del tiempo y las palabras del bioquímico Carlos López Otín: El tiempo emocional, que nada tiene que ver con el real. 

Aprendí tanto junto a ti que pasan los años y sigue habiendo cosas que me hacen volver atrás. Te lo he contado muchas veces, pero sigo utilizando tu cartera y oliendo tu perfume (casualidades de tus gustos, todo de Paul Smith), sigo teniendo todos tus discos en el rinconcito musical de la casa (con spotify cada vez el formato físico lo utilizamos menos) y los libros de Houellebecq, Hesse o Sempé. 

Me gustaría que, aunque pasen los años, aunque se me rompa tu cartera, se termine tu perfume o las vivencias vayan difuminando los recuerdos, estas conversaciones que tenemos a solas, con la luz de una pantalla por testigo, no se desdibujen nunca. 

Las señales que me has mandado todos estos años han calado gota a gota en mis recuerdos esenciales. 

Estoy viviendo esos últimos años que viviste con mi edad. Te recuerdo vital, incansable, con las ideas claras y al mismo tiempo con una vulnerabilidad y una necesidad insaciable de ser amado. 

Leía una entrevista que le hacían a Jesús Terrés en Gatrópolis a raíz de su última novela “Buscaba la belleza” y me quedo con la frase que abre el libro: 


“Nunca sabremos cómo serían nuestras vidas si las cosas no hubiesen sido como son”. 


Y así es. 

Solo me queda recordarte. Al igual que espero que, entre todas tus partículas que han vuelto al universo y todas las ideas que creaste y que dejaste por utilizar, siempre recuerdes a aquella chica que apareció en tu mundo para quedarse, pero el destino hizo que la historia nunca pudiera continuar. 


Un abrazo grande Pedro. 


Siempre te recordaré como un ser especial. 


 



 


 

lunes, 15 de mayo de 2023

12 años sin Pedro San Martín

 Feliz inicio de semana Pedro.


Hace 12 años que dejamos de vernos y cada año que pasa, de alguna manera u otra, te siento presente.


Y sí, puede que sea mi subconsciente, mi corazón o la casualidad encontrada a la confluencia de nuestras diferentes dimensiones.


Pero hace justo una semana que mi hija Abril terminó el tratamiento oncológico contra la leucemia que empezó un 27 de enero de 2021.


Con 5 años tiene más resiliencia vivida que muchas personas que ya han pasado la mayoría de edad.


Espero que en esto no se parezca a la madre y las montañas rusas que le queden por vivir, sean altibajos banales a los que las personas damos importancia cuando lo verdaderamente importante está en orden.


Escucho “La buena vida” mientras te escribo. 


En septiembre se lio una buena al subirse casi toda vuestra discografía a la plataforma “Spotify” (plataforma musical en streaming).

De repente, todas las canciones que grabasteis con Siesta se hicieron públicas.

Fue una alegría que duró muy poco.

Un bot ruso sin autorización, hizo aparecer, crear la polémica y desaparecer, en unos días de diferencia, vuestras canciones del streaming actual.


Ya ves, hasta los rusos andan metidos en vuestra trayectoria infinita. 


En marzo, el universo me regaló una de las escapadas que más anhelaba.

Durante 3 días se iba a celebrar un congreso nacional de direcciones de escuelas públicas en Donosti.


Y decidí arrepentirme (que no lo hice) de lo hecho y volar.


Jorge se quedó con las niñas (bendita suerte la mía de compartir mi vida con él y sobrellevar las mareas y tormentas y disfrutar de las alegrías y risas juntos) y yo volví a San Sebastián y me sentí absorbida por los recuerdos, la cuadrilla y la ciudad.


Días de una intensidad brutal de sentimientos, recuerdos, reencuentros y aprendizaje.


Por una parte, conversar con personas en el ámbito laboral que apoyaron y acompañaron la reivindicación legislativa para que la interpretación de los permisos docentes se hicieran más reales y consiguieras modificar una praxis incorrecta para los docentes valencianos con hijos con cáncer.


Hay muchas personas con ganas de que nuestra educación pública sea un referente de calidad y acompañamiento emocional.

Pero hace falta inversión, gestión y red de trabajo común.


Por otra parte, volver a recorrer la bahía con el viento de cara y mirar el mar mientras el débil chirimiri me encrespaba el pelo.

Sentarme en un banco de la concha a primera hora de la mañana.


Volver al centro comercial San Martín, comprar libros en la FNAC y hablar con un señor mayor (con su periódico y su pan bajo el brazo), del tiempo, de la familia y de la vida en general.


Sentirme como hace más de una década mientras paseaba por el centro mientras tú ibas a trabajar.


Con unos días preciosos de sol, nubes grises y ese final de día evocador que regala la ciudad cuando las mareas van bailando al son del efecto lunar.


Pero lo que más feliz me hizo es quedarme en la nueva casa de Borja. Conocer a Berta y volver a compartir una noche con la cuadrilla que pudo unirse a la llamada de mi fugaz visita fue como volver más de una década atrás.


Quedaron muchas personas por abrazar y otras muchas a las que espero que no vuelvan a pasar tantos años para volver a compartir lugar.


Pero qué complicado es (aunque no debería) encontrar el momento de volver y volar.


Dejar de ser madre (por primera vez durante 3 días) y volver a ser la chica que vivió en San Sebastián junto a personas que me enseñaron placeres de la vida con los que siempre convivir.


Porque era como si nada hubiese cambiado de esas escapadas que hice un año después de perderte.


Porque no quería perder también Donosti. Y me aferraba a la ciudad y a las personas. 


Y se estaba desvaneciendo.


Y las partículas volvieron a aflorar.


Volver a abrazar a Borja, verle feliz, hablar de música, de libros, de tonterías y recordarte con la sencillez que lo hacen aquellos que no importa el tiempo que haya pasado sin mirarse a los ojos porque estamos impregnados de ti.


Me hizo mucho bien volver a ese espacio para darme cuenta de que sigues en mi esencia. Que mi vida ha cambiado tanto que poco queda de aquella chica veinteañera que se enamoró locamente de un treintañero bon vivant que le hizo descubrir el mundo, los placeres, los viajes express y los backstages de los festivales de España en general.


Y no quiero perderlo.


Cada año la experiencia de las situaciones vividas nos transforman, nos hacen replantearnos nuestras convicciones, nos invitan a mirar hacia adentro y van surgiendo nuevas dudas y comportamientos que realizamos buscando la estabilidad mental y emocional.


Pero aquí seguimos, tú mandando señales y yo compartiendo mis neuras y vivencias contigo y con el mundo.


Porque sigues existiendo en miles de corazones y pensamientos.


Para muchas personas, el 15 de mayo aparte de ser el día de la familia, la esclerosis tuberosa y San Isidro el patrón de Madrid, también es el día de recordar los momentos vividos contigo, los conciertos y canciones de La Buena Vida y tus inagotables ganas de vivir que se apagaron hace 12 años en una carretera nacional.


Espero volverte a escribir y contarte que mis hijas conocieron nuestra ciudad, que volvimos a coincidir en el universo en el cruce mágico de las coincidencias de la casualidad y de que, venga lo que venga y pase lo que pase, cada recuerdo del día que el destino nos hizo separarnos será un día tan normal como especial.


Por ti por siempre,

de corazón.

“Vapor de carga” - Hallelujah! - La Buena Vida





domingo, 15 de mayo de 2022

11 años sin Pedro San Martín

 Domingo por la mañana.

El olor a sofrito de paella valenciana, el calor y el sol que empiezan a posicionarse con fuerza.

Todo es cíclico pero nada permanece.

Hace once años me hundía en un pozo negro en el que dejé de sentir mi cuerpo para centrarme en la pena y el dolor de escuchar la noticia de haberte perdido.

Físicamente.

Porque hoy, más de una década después, sigues aquí.

En las palabras, en mis recuerdos y en los de mucha gente que sigue recordando todas sus vivencias y sentimientos que creasteis juntos.

 


Hola Pedro,

Creo que ha sido el año más extraño desde que te fuiste.

Parece que fue ayer cuando te escribí y ya han pasado 365 días en los que he escrito al mundo casi a diario los dramas, alegrías y sentimientos de una vida que, como cualquier otra, es una montaña rusa de vivencias.

Ha pasado tanto y tan poco al mismo tiempo que me cuesta cambiar algo de lo que te dije en la anterior carta.

Ayer la releía y pensé en lo afortunada que soy de poderte contar tanto en tan poco espacio. De poderte abrir mi corazón y mis pensamientos sin esperar respuesta más allá de mis entrañas.

Y sí, el parque de atracciones de nuestra vida continúa en la categoría Premium.

Seguimos viviendo en torno a un tratamiento.

Un tratamiento que ya cursa la última y más larga fase del proceso y que, en estos momentos, avanza acompañado de una rotura de tibia que nos lo ha complicado un poquito más si cabe la existencia.

Paciencia, amor y empatía.

Abril, pese a tener unas cartas malísimas, las ha sabido jugar con maestría y es una niña admirable en muchos aspectos de la vida.

Con cuatro años ha vivido tanto y tan intenso que su existencia siempre estará marcada por su partida maestra contra la leucemia.

Su partida, la nuestra y la de todas las personas que viven de cerca su juego.


Ayer se corrió la primera carrera del GR36 que separa Montanejos de Villavieja (localidad donde el patrón es San Sebastián).

En ella Pedro, el mejor amigo de Jorge y padrino de Abril, decidió crear un reto en el que se proponía recorrer sus 64 kilómetros en 8 horas y recaudar al menos 1000 euros para la investigación contra el cáncer.

La repercusión que está teniendo a nivel autonómico y local no nos la esperábamos nadie. Radio, televisión, prensa, redes y una recaudación que seguirá activa unas semanas y que ya supera casi el doble lo esperado.

Y a mí, cuando se acerca el ecuador de mayo, todo me recuerda a ti.

Los santos, los nombres, las fechas, las pequeñas coincidencias…

El día de la familia.


Todo me recuerda que sigues ahí, con tus sutiles señales, con tus recuerdos materiales que aparecen de vez en cuando por casa; como tu perfume (qué potentes son los olores), tus libros, nuestra música…

Mensajes de tus familiares, de tus amigos y amigas donostiarras, de los conocidos y conocidas del indie, de los fans de La Buena Vida que esperan con ansias que vuestra música no se quede en el olvido y que las pequeñas grandes joyas que son vuestras canciones acompañen a nuevas generaciones en sus particulares parques de atracciones de la mente y el alma.

Las redes nos siguen acercando igual que un día nos acercaron a nosotros dos.

Al mismo tiempo, han llegado a un nivel de exigencia, de rentabilidad, de manipulación y de postureo vivencial que debemos aprender a gestionarnos y acompañar en la gestión a las generaciones que avanzarán y crecerán en un entorno altamente digital.

 

Porque seguimos siendo esencia de contacto, porque el no poder tocar hace imprescindible el soñar, porque el no ser tangible hace muy difícil el recuerdo.

Pero no podemos cambiar el pasado ni vivir con miedo al presente ni al futuro.

Disfrutemos del viaje. Estemos donde estemos y seamos lo que seamos.

Cuerpo, luz, pensamiento o palabra.

 

Gracias por ser mi primera revolución emocional, Pedro.

 

Un año más lejos pero con la seguridad vivida de que mi camino siempre tendrá un trozo del tuyo entrelazado hasta la eternidad.


Por siempre y para siempre.

La flor que enseñaste a amar.






martes, 15 de mayo de 2018

Siete años sin Pedro San Martín


Hola Pedro,

Todo ha cambiado tanto este último año… sobretodo estos últimos meses y más concretamente los días más próximos al “aniversario” anual de tu despedida.

Reviso la correspondencia del año pasado y veo y confirmo como puede voltearse la vida en un año, en un mes, en una semana, en un día o en un minuto.

A nosotros nos lo van a decir…

Después de 7 años de vivencias, estos últimos 9 meses han sido el cambio más grande a nivel físico y mental que había experimentado nunca.

Soy madre, Pedro.

Como me dijo ayer Borja por teléfono (oblígame a llamarle más, por favor, sabes que le tengo presente en muchas situaciones de mi día a día pero no lo materializo ni con mensajes ni con conversaciones) cuando tienes descendencia ya nunca vuelves a ser la misma. Eres tú. Pero también eres madre. Y lo eres para siempre.

Supongo que estarás al tanto de todo. Sigo creyendo de verdad, que igual que hoy en día podemos, gracias a las redes, saber de los demás sin tenerlos cerca, tú sigues cerca sin verte.

El nacimiento de Abril se programó para el 15 de mayo aunque la fecha término era el 6. Tu despedida. Su bienvenida.

Finalmente nació el día 9 en un parto natural sin epidural. Después de cenar un kebab con amigos, ver la semifinal de eurovisión (sí, ya sé que eurovisión… que me has dejado mucho más legado musical, pero en el fondo nos gustaban esos saraos ¿verdad? El faranduleo de la noche del que cada vez estoy más apartada pero del que guardo bonitos recuerdos y relaciones que aún hoy me alegra volverme a encontrar físicamente en algún evento o seguir sus cambios por internet) y pasar unas contracciones donde me reafirmé en mi alto umbral del dolor y un expulsivo eterno donde Abril quiso salir saludando mirando al cielo.

Si hubieras vivido la era de Instagram y whatsaap… jejeje esto sí que es conexión permanente las 24h…

Pero bueno, no tendríamos esos mails interminables que guardo con tanta ternura de toda nuestra relación. En el fondo la inmediatez deja poco espacio para la reflexión y de lo segundo nosotros teníamos mucho. Pero ni arreglamos el mundo en su día ni lo haremos ahora.

Nos exponemos porque en el fondo solo queremos notar que somos. Que estamos. Y que los que ya no estáis seguís existiendo gracias a ello.

La vida es muy bonita, Pedro. Incluso en momentos en los que cuesta encontrar  hechos o pensamientos positivos siempre, siempre, aparece algo, alguien, que te vuelve a hacer sonreír.

Hormonada hasta las cejas, con la subida de leche en pleno apogeo y mirándole la cara a Abril mientras toma pecho qué te voy a contar…

Sé que te afloró el instinto paternal estando juntos, aunque sabías que mi instinto maternal era inexistente y que puede que sea ahora, en dimensiones diferentes, cuando se hayan alineado todos los astros.

Toda la historia de los ciclos lunares que me ha llevado de cabeza en la gestación, junto con tu obsesión por la meteorología y el universo han decidido que un 15 de mayo, 7 años después, la inexistente luna nueva inunde nuestros pensamientos y nos recuerde que, como comentó hace unos días el hermano de Jorge, en 2018 mayo fue Abril.

Te quiero mucho Don Pin Pon. Mamá Rosy nunca te olvidará.

Existe eternamente.








viernes, 15 de mayo de 2015

4 años sin Pedro San Martín

Hola amor,
¿Cómo estás? Espero que pasando menos calor que por aquí abajo. El verano ha llegado de repente. Espero que no sea así hasta fin de curso.

El lunes recibí un libro. Sales en la portada. “Pequeño circo” se llama. Es un recopilatorio de vivencias y anécdotas de los que vivisteis los primeros años del indie en España. ¿Cómo no ibas a estar? De seguir aquí serías uno de los principales narradores del libro.

No lo he leído entero pero el destino quiso  que al abrirlo por primera vez me topara con una foto de “la buena vida”. Como hecho adrede, el marca páginas de regalo estaba marcando la página 215. Vuestra historia. Esa historia truncada por muchos vaivenes de la vida que cuentan muy bien tus compañeros de grupo y que se rematan en un apartado final del libro.

“Buenos planes mal dispuestos”. Buen título para el episodio final en el que te perdí. Te perdieron todos. Pero yo te perdí. Perdí nuestros planes, nuestras metas, nuestras confidencias y las ganas de compadecer a la gente que no piensa dos veces las consecuencias de subirse a un coche sin estar en condiciones de conducir.

Me enfadé mucho. Maldije vuestra decisión. Te insulté con todas mis fuerzas. Lloré. Odié los hábitos de exceso. Investigué. Nadie sabe realmente lo que pasó. Pero la culpa fue vuestra. Fuisteis idiotas totales. Os quedaba mucho por vivir. Mucho por contar. Mucho por dar. Y nada.

Ahora nada.

Se acabó.

Sigo con mi vida.

1460 días dan para mucho.

Trabajo en Nules. ¿Te acuerdas? viniste a verme un  5 de mayo de 2007. En Nules, ese día, me besaste por primera vez.

Sabes que la educación de adultos era mi pasión. 2009, 2010 y 2011 seguirán siendo los tres años que profesionalmente habland, mejores recuerdos me dieron. No puedo decir lo mismo a nivel personal. Me dejaste.

Soy tutora de quinto. Niños y niñas preadolescentes que necesitan cariño y comprensión. Me encanta. Creo que dentro de la educación primaria quinto y sexto están diseñados totalmente para mí.

Flipped clasroom, lecturas dialógicas, ABP, gamificación, educación emocional… Este año estoy totalmente sumergida en la adquisición y puesta en práctica de todas las nuevas metodologías que están aflorando. Porque sí, en general la educación necesita un cambio. Y radical. Te asombrarías en ver cómo ha avanzado la tecnología en estos cuatro años que no estás. ¿Y el colegio tiene que vivir de espaldas a eso? Es una locura no renovarse.

He reabierto la biblioteca del cole. Sabes que siempre he sido una loca de la lectura. De pequeña envidiaba a la bibliotecaria del pueblo por pasar tantas horas entre libros y ahora, soy yo la que doy envidia. Deberías ver como ha quedado. Super bonita.  Después de muchísimas horas de trabajo ha quedado un espacio nuevo. A los niños les encantaría que abriera todos los días. Siempre está llena. A ver si lo consigo para el curso que viene. Incluso la asociación de padres ha invertido parte de su presupuesto en abastecerla de álbumes ilustrados, libros pop up, libros juegos…

Como ves, motivación no me falta.

Con Jorge también estoy genial. Le quiero. Es un poco cabezota pero se puede soportar. Nos compenetramos muy bien. Me cuida, me comprende y sé que también me quiere. ¡Ah!  Y ha mejorado más aún si cabe la técnica de elaboración de menús japoneses. Te hubiera caído bien. Estoy segura.
La semana que viene salen los destinos definitivos del concurso de traslados de maestros. Tiene muchas posibilidades de dejar Reus y volver a casa. Si todo sale bien, el próximo año será época de nuevos cambios.


Pese a todo, te echo de menos.

De vez en cuando huelo tu perfume. Nunca me había parado a pensar lo evocador que puede ser un aroma. Lo que transmite. Creo que incluso más que las palabras y las imágenes. Te vienen a la cabeza tantos recuerdos… Te dejaste el bote entero.

Te dejaste todos los instantes vividos en esa esencia.

Aún uso tu cartera.

 Y aún pienso que, aunque la vida a veces parece ser una mierda, los que aún estamos en ella tenemos la obligación de aprovecharla, de disfrutarla y de ser felices.

Al final sólo queda eso.

La felicidad.

Espero que tu alma lo esté siendo allá donde estés. No dejes que un cambio de estado de tu materia destruya tu ser. Eres especial.  Cuídate. Yo también lo haré.


Siempre recordándote,



Tu Little Rosy.




miércoles, 6 de marzo de 2013

El cuento del contador de cuentos


Una noche de enero, me vino a la cabeza el single que había sacado hacía un tiempo uno de mis cantautores preferidos y todo lo que me transmitió en su momento. Así, que decidí escribirle un escueto: “Gracias por tu música” en su página de Facebook.

Esperando la contestación, me sorprendí al ver que me respondió un chico que decía haber leído todas las entradas de mi blog.

Me hizo gracia el comentario y le contesté. Empezamos a mandarnos mensajes por el chat.

A los pocos días parecía que nos conociéramos de años.

Era un chico de mi misma edad, que vivía en Madrid pero era del norte,estudiante y fanático de Leonard Cohen, Bob Dylan, Nacho vegas…

Me hizo descubrir la maravilla que era “Alleluya”, “Suzanne”, “Like a rolling stone”, “Brujita”, “Añada de Ana la friolera”… y un montón de grupos y canciones del estilo.

Me encantaba pasar largas horas hablando con él por whatsapp y por teléfono.

Era un chico muy metódico, que estudiaba largas horas al día y sólo se auto dejaba hablar a la hora de comer y cenar.

Poco a poco, pese a todo y sin habernos visto en persona, nos encaprichamos.

Me contaba cuentos todas las noches por teléfono, gracias a él, conocí uno de los relatos que aún hoy, más me gustan, “La chica más guapa de la ciudad” de Charles Bukowski.


Quería venir a conocerme pero, por aquel entonces, no tenía sitio para alojarle y decidí ir a Madrid a la residencia de estudiantes donde vivía. Nunca he tenido mucho problema en escaparme a la ciudad.

Estuvimos juntos 3 días. Me llevó a sitios preciosos, a ver atardecer, a una caverna subterránea donde todas las paredes estaban escritas con poemas y los camareros con pajarita roja servían mientras un pianista con esmoquin tocaba piezas de jazz, a un recital de poesía...

Nos besamos por la calle, nos metimos mano en el metro, hicimos el amor como dos amantes que saben que nunca más se volverán a ver.

Y así fue.

Lo encontré frío el último día.

Se despidió con un simple beso en la frente y un: “Nos vemos pronto”.

Ante la situación desconcertante subí al bus y volví a casa.

Ya no le he vuelto a ver. Me dijo que me quería, que nunca nadie había hecho todo lo que yo había hecho por él y nadie le había dado tanto como yo durante esos tres días que estuvimos juntos.

Pero él era un tipo raro, un chico que amaba más sus estudios que las relaciones, al que le gustaba atormentarse para ser feliz y que quería sentirse desgraciado para poder escuchar las canciones de amor y desamor y sentirse identificado con ellas.

En cambio yo era una chica muy corriente, sonriente, con ganas de vivir, de amar, de sentir, de disfrutar, con ganas de ser simplemente feliz.

Así que no hizo falta un adiós. Simplemente bastó aquel beso en la frente y aquel “nos vemos pronto” para darnos cuenta de que el contador de cuentos nunca más volvería a marcar mi teléfono.



Pd: En la realidad me costó un poco asumir que una persona pudiera auto destruirse tanto para sentirse bien consigo mismo y me costó dejar de pensar en aquel contador de cuentos raro que en verdad solo había compartido conmigo cama 3 veces pero que a mí (encandilada por las relaciones complicadas y raras) me había hecho descubrir que la chica más guapa de la ciudad se había cortado el cuello para suicidarse.
 
 
 

viernes, 18 de mayo de 2012

Yo


Dices que soy muy joven, que soy muy indie y que soy muy creída.
Dices que me gusta que me miren, que me encanta provocar y que la edad lo cura todo.
Dices que me ilusionan cosas sin importancia, que tengo una sonrisa preciosa, y que puedo resultar tan fraternal y sexual a la vez que resulto desconcertante.
Dices que nunca conociste a alguien así y que vivo en un mundo con canciones sacadas de un manual de libro.
Dices, dices, y dices... pero en el fondo te encanta que sea joven, indie y creída. Te encanta mirarme y que te provoque. Que me ilusione por chorradas y verme sonreír a todas horas.
Te encanta ese toque de inexperiencia que tengo y que yo te negué.

Por eso pasas horas y horas mirándome. Porque en verdad te hago sentir bien.





jueves, 8 de marzo de 2012

Volar


En el fondo le gustaba perder los aviones.

Era como perder el autobús o el metro pero multiplicando la situación de incerteza por una cifra elevada indeterminada.

Siempre terminaba perdiendo los aviones.

Hoy se había levantado con una chica de preciosa melena rubia y piel de porcelana a su lado.
No recordaba nada del día anterior. Sabía que había bebido más de la cuenta y que se había pasado de rayas y de chocolate…

Pero no recordaba ni quién era esa preciosidad ni que tenía que haber cogido el avión que le llevaría a la otra punta de la península para volver a su casa.

Demasiada fiesta anoche.
Demasiada fiesta anteanoche.

Sabía que ahora iba a ser un problema encontrar un vuelo relativamente asequible para poder estar el lunes a las 7 en el trabajo…

En qué estaría pensando.

La chica se despertó poco a poco, el aviso de un sms en el móvil del chico le hizo entreabrir los ojos.

-Buenos días.
-Buenos días, ¿has dormido bien?
-Sí, genial. ¿No me das un beso?
-Sí claro. – La verdad es que le incomodaba la situación, no se acordaba de su nombre ni de nada-. Te pido disculpas por cualquier cosa que pudiera hacer anoche. No me acuerdo absolutamente de nada.
- ¿Disculpas? ¡Fue genial! Me entraste en la zona VIP del festival, me presentaste a todos mis grupos preferidos, me llevaste a este hotel increíble y me hiciste tener tres orgasmos seguidos. ¿Te tengo que disculpar por eso?
-Vaya… no sabía que fuera tan bueno…
-Bueno tampoco te lo creas demasiado… estaba muy excitada, tenía muchas ganas de conocerte y encima me enrollé contigo. Bésame otra vez.
El chico le dio un beso cortito en los labios.
-Jajajaja, ¿sabes? Acabo de darme cuenta de que he perdido el avión, así que debo hacer unas llamadas para conseguir otro vuelo y poder estar mañana en el curro.
- ¿No vives de la música??
- Jejeje en este país muy poca gente vive de la música. Sólo los que suenan en los 40 principales y no todos...
- Pues que injusticia…
- Bueno no nos pongamos ahora a hablar de injusticias… ahora me tocará pagar 300 euros por un billete de avión eso sí que es una injusticia.
- Pues sí, puedes venirte a mi casa, mi madre todos los domingos hace paella.
-Gracias por la invitación pero será mejor que te vistas y te pidas algo de desayuno… come lo que quieras. Yo tengo que aclarar lo del avión.
-Tu y los aviones…
- Es que me gusta perderlos.
- ¿Como?
- Me gusta perderlos, así tengo la excusa perfecta para despedirme de ti sin preguntarte el nombre y sin hacer la despedida demasiado larga y embarazosa.
- ¡Eres un cabrón!
- Jajajaja, mujer ¡era broma! Pero que te tengo que dejar es verdad. Me alegro mucho de haberte conocido preciosa, seguro que volvemos a coincidir. El mundo es un pañuelo.
-Pero….
-Cuídate, ya sabes, pide lo que quieras para desayunar, date una ducha y cógete el tiempo que necesites. Esta todo pagado ya. ¡Nos vemos!

Se fue.

Perder aviones era la excusa perfecta. Se la tenía bien sabida… ahora a ver por cuanto le salía la excusa… ¿200, 300?

Le gustaba perder aviones. Siempre había una chica preciosa en su cama mientras el avión se iba sin él.




 

lunes, 23 de enero de 2012

Roja Tomate


“Lo siento, no voy a poder ir. Espero que no hayas subido aún al tren. La culpa ha sido toda mía”.

Demasiado tarde, idiota.


Ya desde el primer momento lo vi una locura pero como la vida está para vivirla y no tenía nada que perder, me cogí los billetes de tren y me fui hacia la costa.

Nunca me ha gustado mucho el sol, de hecho, estoy blanca como la leche desnatada, pero con una buena pamela y una protección SPF+50, creo que lo podré soportar.

Me tocó en un asiento de cuatro. No lo entiendo, juraría que había pedido sentido de la marcha y ventanilla y ahora me encontraba sola y viendo el paisaje pasado desde el asiento del pasillo.

Vamos un chollo...

Me puse a leer. Murakami había sacado libro nuevo y todo lo que escriban sus manos tiene que ser leído por mis ojos.
Saqué el Ipod. Mientras escucharía lo nuevo de Jero Romero.

Llevábamos un rato de viaje, me gusta mucho el tren, la sensación de deslizarse hacia una aventura que desconoces y ya no hay vuelta atrás.

Primera estación en ruta.

No éramos muchos en le vagón, así que supuse que habrían unas cuantas paradas antes de llegar a Barcelona.

Hacía un montón de calor, pero no sé como se lo hacen en los trenes que, o llevas algo para taparte piernas y brazos o el viaje se puede convertir en una pesadilla por las temperaturas del aire acondicionado.

Subieron unos cuantos pasajeros más. Un matrimonio mayor, dos chicos jóvenes, una chica con un maletón considerable, un señor todo trajeado y una familia con dos niños pequeños.

Normalmente no me suelo fijar en la gente que sube y baja, pero viendo que podía tener hasta tres compañeros más de viaje, hice mis apuestas.

La del maletón no me importaría, seguro que se habrá comprado la Cuore y siempre le puedo pedir que me lo deje para ojear los arrrrgs y las mejor y peor vestidas de la semana.
El matrimonio mayor y el trajeado tendrán buenos asientos fijo.
Me queda la familia feliz, que espero que no... cuando los niños se ponen a preguntar si falta mucho sin parar me ponen de los nervios, y los dos tios.

La verdad es que uno de ellos no está nada mal. Castaño claro, mirada profunda, delgadito, ni muy alto ni muy bajito... vaya que no me importaría tenerle enfrente durante lo que quede de viaje.

Lleva una camiseta de Los Planetas, unos vaqueros y unas chanclas azules. Tiene buen gusto.

Mierda, se sientan en los cuatro del otro lado... a mi me toca la familia feliz...

No... Uy ¿qué pasa? El chico está hablando con el padre de familia. Se sonríen, se dan la mano. Malditos auriculares... no tengo nada en contra de Jero Romero ni de su música pero si me los quito ahora se va a notar demasiado...

La familia feliz se va a los cuatro asientos donde estaban los chicos y el chico planetero se sienta enfrente mio con su amigo al lado.

Al final la jugada ha salido mejor de lo esperado...

Miradita. Yo, como es normal en mi, roja tomate.

Me centro de nuevo en Murakami. O lo intento.

Noto como me van bajando los colores, siempre me pasa y me da mucha rabia porque hace demasiado evidente que el planetero me tensa. Encima el se ha dado cuenta seguro porque me mira y me sonríe.

Ays, no puedo concentrarme en la lectura. Me quito los auriculares y dejo el libro encima de la mesa.

El planetero y su amigo mantienen una conversación muy animada sobre un festival.

Vaya! Parece ser que vamos al mismo... Si ya sabía yo que las cosas no podían ir mal para siempre.

  • Me encanta Murakami, mi libro favorito es Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”
  • (Tomate de nuevo) ¿Si? También es mi libro favorito pero en general me encanta como escribe.

La conversación quedó ahí, yo maldecía mis mejillas y el me miraba de reojo de vez en cuando. Tenía que sacarle tema de conversación.

  • Así que vais al Faraday... os he escuchado antes...
  • Sí, ¿tu también vienes?
  • Pues no lo tengo claro. Había quedad con un amigo allí, pero gracias a mi suerte resultó que le iba a poner los cuernos a su novia conmigo, esta le ha pillado y me acaba de enviar un whatsApp cancelando nuestra cita festivalera.
  • Vaya...
  • Con lo que estoy con entrada, sin alojamiento y más sola que la una.

Los dos tios se me quedaron mirando como si fuera un bicho raro unos instantes. ¿Que les iba a contar? Era bastante increíble la situación pero era la verdad.

  • Oye pues, no estas obligada a aceptar, y puedes hacer lo que quieras, pero si quieres nosotros te alojamos en nuestro hotel y te puedes venir con nosotros todo el festival.
  • De verdad?
  • Sí claro, mira, este es mi primo Nacho y yo me llamo Manu.
  • Encantada, yo Rosa.
  • Pues yo soy de Tarragona y Nacho es de Granada, pero nos solemos juntar tres o cuatro veces al año para escaparnos juntos de festival o a algún viajecillo.
  • Me encanta viajar.
  • A nosotros también. Además estamos acostumbrados a hacerlo juntos y siempre nos salen viajes redondos.

Estaba hablando con ellos y era como si nos conociéramos de tiempo, no voy a negar que Nacho me atraía un montón, pero la conversación era tan fluida que dejé a un lado mi vergüenza y me solté a contarles un poco mi vida.

  • ¿De verdad que no os importa que vaya con vosotros al festival?
  • En serio, seguro que lo pasamos genial. Además con una chica tan guapa como tu a nuestro lado vamos a ser la envidia de todos los chicos del festival.

¡Fum! roja tomate de nuevo...

  • Lo único que tenemos una habitación doble. Si quieres podemos intentar que sea triple o cogerte una individual, pero lo veo complicado porque es un hotel al lado del festival y siempre se llena.
  • Vaya... claro.

Venga Rosa, otra locura más, seguro que cuando lleguemos no hay más habitaciones. ¿qué hago? ¿Otra locura más? No les conozco de nada... pero, si no me quedo con ellos... me vuelvo en el siguiente tren? ¿Dónde voy a dormir? Joder... una habitación, dos tios, encima que yo venía preparada para matar y me he cogido el camisoncito de seda esmeralda para dormir.... bufff

  • Rosa?
  • Si? Perdona,me he quedado en la luna de Valencia.
  • YA , ya... te decíamos que que vas a hacer, estamos llegando ya.
  • Pues no lo sé. La verdad es que me apetece el festival y me parecéis muy majos, pero no deja de ser una situación un poco rara...
  • Tranquila que no te vamos a comer... si no te dejas claro...


Aisssss, no sé que va a pasar, pero yo había venido aquí con la intención de escuchar buena música, pasarlo bien y echar unos buenos polvos... El plan se ha ido a la mierda y el destino me está brindado lo mismo de nuevo.. al menos las dos primeras cosas las tengo aseguradas.

La vida está para vivirla y no tengo nada que perder.

  • Vale, me quedo. Ya nos las apañaremos.
  • Genial! No te vas a arrepentir.
  • Eso espero...
  • Mientras consiga sacarte los colores cada vez que te miro te tendré en el bote.

¡Buff! Roja tomate de nuevo.