viernes, 10 de agosto de 2018

Abril en Julio de 2018. Tercer mes.


¡Vaya cambiazo has pegado durante este mes!

Ya pesas 6’050 kg  y mides 59cm  con un perímetro craneal de 40’5cm. Se nota cuando te cogemos de la mini cuna o del suelo. Ya empiezas a pesar.

Has hecho tu primera escapada de fin de semana al fresquito de Nogueruelas aprovechando el fin de semana de nubes de mitad de mes que nos han dado un poco de tregua antes de llegar a agosto con ola de calor en su primera semana.

El día 23 te pusimos tus primeras vacunas. Pobre. Entre mis brazos y con el pecho preparado para succionar y aliviarte el susto y el dolor.  Nunca te había oído llorar así y nunca te había visto con esa cara de “qué está pasando” al notar el primer pinchazo en la pierna. Fueron 3 que contenían 10 vacunas diferentes.

La teta lo cura todo y, pese a que creo que nos dolió a las dos por igual, las 24 horas siguientes aguantamos con febrícula y mimos los efectos secundarios de los bichillos por tu cuerpo.
Te dimos un poco de Apiretal dos veces y devolviste acto seguido toda la leche ingerida. Nunca te había visto devolver. La leche te salía por la boca y nariz. Tú ni te inmutabas pero solo querías brazo y caricias.

Creo que todo esto se te juntó con un estirón de crecimiento y el salto de las transiciones suaves y fluidas de la semana mágica 12.

A partir de ese día empezaste a darte la vuelta y ponerte boca abajo tu sola, a coger perfectamente objetos con tus manitas y a interesarte de manera asombrosa por el movimiento de las hojas de los árboles y las palmeras del paseo diario que hacemos del pueblo a la playa.

Has vivido el eclipse lunar más largo del siglo con luna de sangre. Un mágico paseo nocturno.

El día 1 de agosto a la hora de la siesta y diez minutos después de comentar que no tardarías en reírte a carcajadas, papá te cantó Pin Pon a ritmo de rap y te reíste como si no hubiera un mañana. Tenemos el momento grabado y cada vez que lo revivimos volvemos a reírnos a carcajadas contigo.

Respecto al sueño pues depende del día. En general seguimos espaciando las tomas poco tiempo. El primer sueño es el más largo y suele durar unas 4 horas y después cada dos horas o dos horas y media reclamas un poco de leche.

Hubo un día que dormiste 6 horas seguidas y de lo alucinada que me quedé ya no pude dormir más.
En general ser padres primerizos es eso, preocuparse por el exceso y por la falta. La cuestión es informarse e indagar. Bendito internet, benditos libros y benditas redes sociales de otras mamás que cuentan sus experiencias.

Cada crianza es un mundo pero si juntas unos cuantos pequeños mundos puedes ir sacando patrones que te ayudan a despreocuparte un poco o a estar preparados para los cambios que tienen que llegar.
Porque ahora ya pasas largos ratos paseando sin rechistar, mirándolo todo. Porque parece que, hasta que vuelva el próximo salto y te vuelva a poner la percepción del mundo patas arriba, nos vas a dar una tregua y vamos a disfrutar de los juegos, del gimnasio Montessori hecho por tu abuelo, de los libros de contrastes comprados en la feria del libro de Moncofa, de los libros de tela, de la jirafa Sophie, de tu sonajero de la bebenube, de la manta de Tinny love y de los temazos que te cantamos papá y mamá acompañados del ukelele.

Lástima que tengamos obras delante, detrás, debajo y al lado de casa. A veces las radiales, los picos y las taladradoras se hacen insoportables. Eso sumado al calor que hace en casa y a los días en los que no hemos dormido bien… Ya tengo ganas de notar un poco más de fresco.


Nuestra nueva casa ya casi está.

Hemos puesto la barandilla de la escalera y los cristales de las nuevas ventanas. Lo malo es que no sé cómo los han puesto que están llenos de silicona mal puesta por las juntas.

No acabo de entender el mundo de la construcción en general.

¿No ven que el acabado no está bien? ¿No ven que van a tener que volver a hacer lo hecho?
Al final todos hemos de ser responsables y profesionales en nuestro trabajo e intentar hacerlo lo mejor posible para que el resultado final esté a la altura de las facturas que se demandan...
Pero en el mundo de la construcción y las reformas parece que para algunos trabajadores o hacen el trabajo a desgana, o no saben, o les da igual cómo se quede.

Lo comentas con la gente y siempre la misma frase:
“Cuando te metes en obras…”

Y digo yo… ¿qué pasaría si los médicos hicieran igual? ¿Qué pasaría si los ingenieros diseñaran mal los puentes y las carreteras? ¿Qué pasaría si los maestros no preparáramos nuestras clases y no pensáramos en cada una de las necesidades de los niños que tenemos?

No quiero generalizar porque también hemos tenido profesionales cumplidores, pulcros y con unos resultados excelentes pero está muy generalizado el tema de las chapuzas en el tema inmobiliario y no debería ser así.

Pese a todo ya nos queda poco y, con las pocas opciones de que se trabaje en agosto en mente, esperamos que para finales de septiembre u octubre podamos hacer la mudanza.


Entramos en el último mes en el que podremos estar papá y mamá al 100% cuidándote.








viernes, 13 de julio de 2018

Abril en junio del 2018. Segundo mes.


 Pesas 5’180 kg  y mides 58cm.

Creo que nos hemos acoplado bastante mejor que en el primer mes.

Ya ves que no hace tanto de tu llegada pero la diferencia de soltura en las rutinas es evidente por las dos partes.

Hemos intentado que aceptaras el bibe con leche materna para que mamá pudiera acudir a la cena de fin de curso del Ampa del colegio y a la comida de maestros de antes de vacaciones pero no ha habido manera.

En el primer caso la cena me duró una hora y en el segundo te viniste detrás con papá y tus abuelos paternos al chiringuito de al lado.

El sacaleches lo tengo muriéndose de risa.

Y no será por leche… no hay toma en la que no terminemos empapadas con el chorro (a veces incluso doble) que sale disparado. Menos mal que se inventaron los discos absorbentes y nos sirven de empapadores lácteos.

Ya has dado tus dos primeros saltos. “Las sensaciones cambiantes” de principio de mes en el que empezabas a sonreír  e intuir rostros y “Los patrones” de finales de mes en el que ya sostienes mucho rato la cabecita, te fijas en las caras, sonríes, sigues los sonidos y te encantan las repeticiones de patrones en todo lo que te rodea.

Te encanta decir “agua” y tu hora más activa son las 6-7 de la mañana. Todo son risas y ganas de conversar mientras que mamá, después de haberse despertado cada dos horas para amamantarte por la noche, le encantaría dormir bastante más.

Menos mal que después existe la siesta y ahí recuperamos horas de sueño.

La verdad es que con estos calores es complicado dormir profundamente.

Tu juguete preferido de este mes ha sido una tira con una pelotita, un conejito y un corazón con espejo colgando que te regaló tu abuela materna. Lo tienes cruzado en la mini cuna y lo tocas y lo mueves para escuchar el sonido del cascabel que tiene la pelotita dentro.

Aún te cuesta mantenerlo agarrado pero ya sujetas, por períodos cortos de tiempo, el sonajero que nos llegó con la caja de Bebenube de este mes.

También sonríes mucho con el osito que tienes en el cambiador que te regalaron Gloria y Pedro. Mientras hacemos la limpieza de culete, le tiramos de una cuerdecita de la que cuelga una estrella y suena una caja de música que te encanta.

Mamá ha perdido todo lo que ganó de peso en el embarazo. Incluso ha perdido tres kilos más. Darte el pecho es gastar muchas calorías extras al día y, aunque papá nos prepara nos cuida con una alimentación super completa y no nos privamos de nada, tu demanda de leche es alta y tu succión muy rápida y genero mucha cantidad.

La mejor manera de bajar peso, vamos. Si no fuera porque es tan sacrificado… aun así creo que vale la pena. Simplemente por la calidad del alimento que te estoy ofreciendo, la comodidad de tener tu comida preparada en cualquier momento y lugar y la paz que te transmite el contacto con mami que no te lo da nada más.

Papá ha estado trabajando una semana que era lo que se le quedaba colgando entre el permiso de paternidad y las vacaciones de verano.

La verdad es que alucino con las madres que tienen a sus maridos trabajando y no tienen ayuda de ningún tipo… ¿cómo lo hacen? Criar entre dos es un cambio de vida grande pero se disfruta. Puedes compartir los avances, las tareas, puedes descansar, tener tiempo para ti… sólo de pensar que en septiembre papá vuelve al colegio ya me pongo nerviosa…

Pero bueno, lo que tenga que venir ya vendrá. Ahora disfrutaremos del verano, de los paseos del pueblo a la playa, de estar los tres juntos y de verte como vas descubriendo el mundo que nos rodea.


Respecto a nuestra nueva casa, después de varios meses de problemas, de cambio de albañil, de rehacer lo hecho y de retrasos entre unos y otros, este mes ha empezado a coger ritmo de nuevo.

Ya tenemos la cocina y los baños. Estamos muy contentos porque el diseñador del lavabo de nuestra casa, Fran Canós, amigo de papá, ha ganado el premio Reddot design award 2018  al mejor diseño del 2018 a nivel mundial.


Vamos… que nos lavaremos las manos cada día en un grifo premiado…

Esperemos que el mes que viene ya terminemos todo y podamos empezar a limpiar y a hacer la mudanza.




martes, 12 de junio de 2018

7 años sin Paco Martí


¡Hola papá! ¿O debería decir padre de madre?

Hace justo un año no tenía ni en mente hacerte abuelo. Bueno sinceramente ya sabes que es algo que nunca he querido desesperadamente.

Jorge sí que tenía el instinto paternal más a flor de piel y ya sabes que el verano es muy traicionero… Que te voy  a decir a ti que dos de tus cuatro hijas hemos nacido entre abril y mayo…

Abril. Tu nieta. Un cambio de vida a nivel propio, de pareja, de costumbres y de trabajo.

Una personita que necesita que la protejan, que la cuiden, que la alimenten, que la aseen y que en definitiva la ayudemos a crecer.

Tú tienes experiencia en esto pero para mí, ha sido un cambio de vida grande.

Me he criado viéndoos criar niñas. Es verdad.  Ocho, diez y quince años de diferencia entre hermanas me hicieron triplicar los recuerdos de crecimiento de Marga, violeta e Iris y sinceramente, decidir que yo no tendría hijos o por lo menos, no tantos como vosotros.

Ahora, con el paso del tiempo y con todo lo que nos ha pasado, puede que haya cambiado de opinión y pueda afirmar que tener hermanos es un regalo que solo te pueden dar tus padres.

Porque siempre estamos ahí, aunque nos veamos más, menos, aunque discutamos, aunque les haga una reflexión de “padre” o nos digamos verdades que no nos gusta oír… Aun así, siempre acabamos pensando las unas con las otras y saliendo adelante.

Porque la vida sin ti no es nada fácil. Muchas veces falta ese apoyo que para una adolescente o postadolescente es imprescindible escuchar. Alguien que esté pendiente de ti. Que te lleve el vaso de leche a la cama. Que se espere despierto cuando llegas por la noche. Que sepa cuando tienes esa prueba que tanto te preocupa o que te aconseje sobre qué camino tomar.

Y eso ya no está. Y se nota.

Tus lágrimas al despedirte cuando ya ni las palabras podían surgir de tus labios me transmitieron tantas cosas que siete años después aun siento la energía de hacer caso omiso de las situaciones desfavorables que es están desencadenando y de esperanza de saber que tus cuatro hijas seguiremos adelante pase lo que pase.

No quería contarte cosas tristes porque solo son una pequeña porción de tiempo en nuestro día a día pero se debe reconocer todo para valorar lo positivo.

Volviendo a Abril, es una lástima que no le puedas contar tu historia de cuando te caíste en una balsa, o los cuentos de la calavera Coki o las aventuras de un hueso de aceituna en alta mar o cualquier otro de los cuentos que me contabas cada noche y que incluso de tocaba duplicar o triplicar.

Aún es pequeñita, tiene un mes. Pero el tiempo pasa volando y dentro de nada me la imagino cotilleando todos tus vinilos y cds de la estantería - museo que hicimos con tus colecciones.

En breve nos mudamos de casa. Sabes que aquí hay muchos recuerdos juntos que, aunque en su día sucumbieras a alquilar la casa, en estas paredes siempre quedará la esencia Martí por mucho que se hagan obras inexplicables que duren más que la creación de la sagrada familia.

Porque cualquiera de las hermanas podrá volver a utilizarla como primera vivienda de emancipación y seguir cuidando a San José igual que lo hemos hecho durante todos estos años.

Nos vamos a una casa moderna, terminada a nuestro gusto y muy cerquita del trabajo. Las obras van lentas y puede que aún pasemos el verano aquí, pero después de un bache albañil todo se ha vuelto a encauzar y parece ser que todo ha vuelto a coger ritmo.

El trabajo bien. Este año está siendo un poco extraño. Durante el tercer trimestre no he estado yendo a trabajar y la verdad, echo en falta esa rutina.

Tampoco sé si las palabras son echar en falta. Me gusta ir a trabajar. En el aula y en el despacho cada día es una aventura y, aunque normalmente en el segundo espacio muchas veces lo que te encuentras son problemas que deben ser solucionados, me gustan mucho más los papeles que las lavadoras, las mediaciones que los programas matinales de la tele y el estrés de tener mil cosas que hacer de hoy para ayer que la tranquilidad de estar en casa preocupada de las necesidades básicas de Abril.

Con esto no quiero decir que no me apetezca estar con ella. Es una bolita preciosa que huele genial, que me pasaría (y lo hago) horas y horas mirándola mientras duerme, mama, ríe o llora. Que crece muy rápido y que ha creado un vínculo conmigo que no se puede explicar con palabras.

Pero lo quiero todo.

Y para ello hay que empezar a gestionarse. Nueva organización, prioridades y decisiones para buscar un equilibrio que me haga sentir plena en todos los aspectos de mi vida.

Y es que las hormonas que segregamos las mujeres al dar a luz nos alejan tanto de los hombres…

Creo en la igualdad, pero no en una igualdad física (se ve claramente que hombre y mujer somos diferentes a nivel físico), sino en una igualdad de responsabilidades, de potenciales, de crianza incluso, pero mi consciencia de ser ya no volverá a ser la misma.

Por mucho que me empeñe por querer volver a mi vida anterior y compaginarla con la actual, la oxitocina, la prolactina y sobretodo el apego que se ha creado entre el nuevo ser que se ha gestado de dos células diminutas en mi vientre, que ahora respira, come, llora y crece, me condiciona en toda mi vida actual.

Y los padres querréis igual o más a vuestros hijos o hijas, os desviviréis por ellos, les protegeréis siempre pero, y todo bajo mi humilde opinión, nunca tendréis el nivel hormonal o incuso atómico  o subatómico, me atrevería a decir, que tiene una madre con su bebé.

 El año que viene, cuando te vuelva a escribir, habrá habido tantas anécdotas, momentos, cambios y situaciones nuevas que me da hasta nerviosismo pensarlo.

Te fuiste demasiado pronto de este mundo.

Aún te quedaban demasiadas emociones por vivir.

Déjame al menos contártelas en cartas cada año.

Siempre serás y estarás en nuestras vidas.

Porque pese a toda mi reflexión de madre hormonada que acabo de hacer, has sido mi influencia, mi consejero, mi referente y mi PADRE con mayúsculas.

Y no, no me pariste.


Pero me hiciste.


Besos papá.


Rosa Mari


lunes, 11 de junio de 2018

Abril en mayo del 2018. Primer mes.


31 días de diferencia entre verte y no verte.

Un mes de distancia entre ser dos y tres.

4 semanas de cambios en las que estamos intentados acoplarnos a este nuevo hábitat tuyo y nuestro diferente al que teníamos 744 horas atrás.

Y es que estos 44.640 minutos que hemos vivido juntas me han pasado con una fugaz lentitud de contrastes y altibajos que se me hacen difíciles de explicar con palabras.

Con 3,14kg viniste al mundo y ya pesas 4,14kg.

En 6 días te cayó el cordón umbilical.

15 días después de tu nacimiento mamá cumplió 32 años.

Conoces ya la mayoría de gente que vivirá tu crecimiento y empiezas a diferenciar las caras de los que estamos contigo más tiempo.

Te empanas como mamá mirando contrastes de luz y colores llamativos.

Sueñas con leche. Te encanta abrazar el pecho con tus manitas mientras mamas y ya conocemos tus gestos para comunicar tus necesidades básicas.

Tengo hambre. Quiero eructar. Tengo el pañal sucio. Me siento sola en la minicuna. Estoy cansada y quiero dormir pero he tenido demasiadas emociones nuevas y no lo consigo.

El llanto, los gestos… son diferentes para cada momento.

Nos hemos dado cuenta que es muy importante estar tranquilos, vivir los momentos  con paz, escucharnos y aceptarnos.

Comes muy rápido. No pierdes el tiempo. En 10 minutos de intensa succión te quedas tan satisfecha y a gusto que es imposible no quedarse mirando tu cara de felicidad con los ojos entreabiertos haciendo chiribitas y la sonrisa que te aparece entre movimientos ficticios de succión de un pezón imaginario que te acompaña en sueños en todos tus momentos de relax.

Duermes genial. Creo que mamá duerme incluso más que antes.

No tenemos con quién comparar pero este primer mes nos has puesto las cosas muy fáciles.

Cuando te duermes sobre las 22h, papá y mamá se van a la habitación contigo y aprovechan para acostarse pronto.

Duermes en tu mini cuna hasta las 12-1 de la mañana y reclamas tu primera toma de la noche. Mamas rápido y, después de un eructo que sale enseguida y un poco de contacto con mami, te dejamos con suavidad en la mini cuna de nuevo y sigues durmiendo.

Así seguimos con la toma de las 3 y despertamos con la toma de las 6. Esta última la hacemos ya con el canto de los pájaros y el amanecer del nuevo día.

Papá muchas veces ya ha dormido sus horas y como normalmente ya te cuesta un poco más volverte a dormir, te pasea paseo arriba y abajo hasta que vuelves a caer rendida y aguantas hasta las 9-10 de la mañana que ya, depende de cómo haya ido la noche mamá te da alimento y se levanta o duerme un rato más contigo.

Esperamos que este segundo mes que empezamos vayamos creciendo juntos los tres. Papá tendrá que ir  a trabajar pero tenemos la suerte de que solo serán unos días y empalmaremos con las vacaciones de verano y podremos estar juntos los tres hasta tus 4 meses.

No te puedes quejar de las comidas que nos prepara, de lo bien que te ducha, de lo rápido que ha aprendido a cambiar pañales y sobre todo de las canciones que preparamos en directo.

Porque tener un maestro de música en casa es tener un cancionero muy amplio para elegir.

Porque tener la suerte de ser una triada perfecta durante tanto tiempo es la mejor casualidad de que quisieras empezar a ser a finales del verano pasado sin esperarte demasiado.

Seguimos descubriendo y creciendo.

Te queremos.



miércoles, 30 de mayo de 2018

El postparto


Nunca pensé que la semana después de dar a luz iba a ser como fue. He leído bastante e información no me falta para saber que no iba a ser una semana normal pero conociéndome pensé que me afectaría mucho menos de lo que al final me afectó.

Naciste un miércoles 9 de mayo a las 16,15 de la tarde.  Mientras estabas en observación postparto (tú también tuviste tu momento postparto…) mamá y papá guardaban el calostro del pecho en una jeringa. Llegaste antes de lo esperado a la habitación y empezamos el proceso piel con piel.

Primer bache. Y ahora ¿cómo se da el pecho?  Jorge va a llamar a la matrona. Nos explica lo básico (que ya sabíamos) pero en la práctica, que es totalmente diferente.

Cada pecho es un mundo. Pezones, aureolas, boquitas, frenillos… a mí me tocó el grado de dificultad superior.

Te cogiste muy bien. Incluso a simple vista parecía perfecto, pero se supone que no debía sentir dolor y mis pezones cada vez estaban más rojos y doloridos.

En unas horas grietas. No sabía qué hacía mal. Y eso es desesperante.

Heridas de sangre que se secan y deben romperse para que salga la leche en cada toma. Tomas seguidas porque cada vez que lloras lo único que se te ocurre es acercarte al pecho… dolor. Y al mismo tiempo placer de ver que te estoy alimentando y tu cara de satisfacción aparece siempre. 

Aceite de oliva y Pureland. Al cabo de unos días me di cuenta que lo mejor es dejar el pecho al aire.

Menos mal que en el hospital se dieron cuenta al día siguiente que las grietas salieron porque tenías el frenillo de la lengua demasiado corto. Nada. Un corte. Es una zona no sensible. Solucionado.

Lo de las grietas me duró una semana y pico. Pero por fin, mis pezones vuelven a ser rosados.

Los dos días que pasamos en el hospital fueron “tranquilos” ya que sólo vinieron a vernos hermanos y padres. Y ya es suficiente. Entre que entra la auxiliar, la del desayuno, la enfermera que cura los puntos, la que mide la temperatura, las que limpian la habitación, el ginecólogo a ver cómo vas, otra vez la del desayuno a llevarse la bandeja, la puericultora a bañarte… y yo, medio desnuda, mareada porque se dice que parir es como hacer el esfuerzo de una maratón. (Yo creo que no es para tanto, porque parir parí pero una maratón no creo que la hiciera) pero el cuerpo es verdad que entre agujetas, puntos, un dolor intenso en el coxis y que el día que das a luz comes más bien nada… pues los mareos me duraron los dos días de hospital.

Una hora antes de irnos a casa, después de comer el viernes 11, te hicieron la prueba del talón y te pusieron los pendientes. No tenía claro si hacerte agujero o no pero luego pensé que si no los hacía allí me costaría mucho llevarte a una farmacia a verte llorar mientras los hacen.

Nadie te prepara para llegar a casa con una criatura indefensa que depende totalmente de ti. Tampoco para el altibajo hormonal que sufres.

Durante ese viernes y todo el fin de semana no sabía dónde estaba. Creo que no sé explicar con palabras la sensación que viví. Pasé del calostro a la subida de la leche. ¿Y ahora qué? Tenía los pechos tan grandes,  duros, con los pezones agrietados y doloridos y la sensación de hacerlo todo y no hacer nada que todo me superaba. La gente me escribía por el móvil y yo no era capaz ni de tener un momento para leerlo.

La niña llora, no puede mamar, es fin de semana, intento preguntar…

Debo masajear el pecho para intentar ablandecerlo  y que puedas cogerte y succionar.

Solo tengo ganas de llorar. Tampoco por una razón clara. Simplemente me caen las lágrimas. Si Jorge me preguntaba cómo estaba aún me entraban ganas de llorar más.

Saturación. Pero en realidad y viendo la situación con perspectiva, era una saturación mental y hormonal.

Simplemente tenía que darle pecho. Jorge se estaba encargando de todo lo demás. Pero en ese momento la sensación es de saturación. De dónde me he metido. Y de devolverme la estabilidad a mi cuerpo, por favor.

Por la noche, cuando ya había conseguido darte de comer con “normalidad” empezó a sangrarme la nariz sin parar.

Las tomas no eran muy seguidas, cada 2-3 horas... e íbamos apuntando en una app  “baby tracker” cuando comías, manchabas el pañal, dormías y durante cuánto tiempo. Pensábamos que era importante. (Con el estrés que supone estar con el teléfono apuntando cada dos por tres) menos mal que cuando fuimos al pediatra nos dijo que mientras engordes no hace falta tanto control. Dejamos de apuntar de inmediato.

Si las hormonas no eran suficientes, no se sabe por qué ni cómo me salieron lombrices que hacían las noches insoportables. Picores que se juntaban con la tirantez de los puntos, el sangrado, las grietas de los pezones y el no saber cómo iba a ser cada noche.

No entiendo lo de las lombrices. Tuve de pequeña pero era algo que pensaba que ya no volvería a coger… y tuvo que ser en el postparto. El médico me dio un antiparásito y en unos días desaparecieron los picores…. Pero qué primeras nochecitas…

Y sí, después de todo este descontrol, solo podía venir una cosa. La fiebre.

No era una fiebre alta pero me dejaba agotada. No llegó a 38ºC pero creo que fue la manera de que mi cuerpo decayera y volviera a resurgir.

Pasados esos primeros 10 días todo mejoró.

Los puntos, aunque alguno se ha abierto y se tiene que curar por segunda intención, mejoran día a día, el sangrado es mínimo, la regulación de la leche se ha estabilizado y, quitando de momentos en los que parezco una fuente milka, las tomas van a la par de la producción de leche.

Las hormonas se han calmado y me han dejado pensar con claridad, actuar con mentalidad propia y empezar a disfrutar del cambio de vida que ha supuesto tu llegada.

No te diré que ahora ya no hay nada complicado. En el fondo todo y nada lo es. Días más agotadores, más tranquilos, momentos de risas, momentos en los que no sabemos qué te pasa y lloras, segundos en los que ríes, segundos en los que haces morritos, canciones a canon, John Brown,  Bon día, un tren petitó, listas de reproducción de spotify, cuentos con sonidos y mucha, mucha paciencia y serenidad.
Hay que pensarse dos veces la maternidad.  Es bonito traer vida al mundo pero hay que estar dispuesto y con fuerzas y ayuda para afrontar todos los cambios.

Seguimos con la aventura de verte crecer.

Continuamos con el proceso de hacerte vivir.




martes, 22 de mayo de 2018

9 de mayo de 2018


Tres días más de la semana de espera. Cumpleaños de tu abuela paterna y del jefe de estudios compañero de mamá.

Noche de la primera semifinal de Eurovisión.  8 de mayo.

Yo con las piernas tan hinchadas que decidir dar un paseo hasta la playa para recoger los kebabs (los mejores que probarás nunca) se me hacía cuesta arriba aun sabiendo que podría volver en el coche de tu tía Nereida que ya estaba haciendo cola para la cena.

Cachondeo en casa con video incluido para ver si te animabas a salir pronto, críticas a las actuaciones de los países, cansancio generalizado entre los caris.

Pronto, pronto a la cama.

Ya sabes que papá es un animal diurno y, cuando cae la noche, mejor que lo dejemos descansar.

Yo estaba un poco inquieta porque sabía que ya te quedaban pocos días dentro de mí. Notaba sensaciones diferentes. La tripa se me endurecías bastantes más veces aunque sin mucho dolor.

Al mismo tiempo estaba cansada. Llevar 13 kilos encima, una retención de líquidos de caballo y haberte zampado un kebab completo te deja K.O sin quererlo.

Sobre las 12 de la noche y ya casi entrando en el sueño profundo noto como la sensación de orinarme encima. No mucho. Solo un escape.

Voy al baño. Papá está profundamente dormido y no lo quiero despertar.

Pues no, los ejercicios de Kejel funcionan y no me he hecho pis. Huele a agua destilada, a antiséptico, a limpio.

Pero no sale más.

Un poco rallada me vuelvo a acostar en la cama. Me siento bien y ya nos dijeron en la preparación al parto que había tiempo de sobra aunque rompiéramos aguas o fisuráramos  la bolsa para tomarnos las cosas con calma.

Me duermo pero sin darme cuenta empiezan las contracciones. No tengo muy claro si son las que debo tener o no pero me sale automático el tema de respirar de nariz.

Jorge se despierta de oírme respirar tan rápido.

No me había dado cuenta pero parecía ser que la respiración se repetía cada muy poco tiempo.

2-3 minutos de descanso.

Las 4 de la mañana.

Nos duchamos. Sin saber si se había roto la bolsa pero con contracciones cada tan poco tiempo, decidimos irnos al hospital.

Las 6 de la mañana.

Entramos. Me toman la temperatura. Correcta. La tensión. Un poco más alta de lo normal. Pero correcta.

La matrona de guardia me hace un tacto. Estoy dilatada de 2cm. Me quedo. Me hace la prueba para ver si he roto aguas o no. No lo tiene claro. El color sale muy debilitado.

Llama a mi ginecólogo para decirle que habíamos empezado el proceso. Se alegra de no tener que llegar a inducir.

Me ponen una vía y me asignan una habitación. Termina su turno.

Yo sentada en la pelota de pilates espero a la nueva matrona a ver si con el vaivén y el balanceo voy dilatando.

Al llegar, nos dice que somos dos las que estamos de parto y que prefiere bajarnos a la sala de dilatación para tenernos más controladas.

Yo estoy como si nada. Monotorizada con tus pulsaciones y el nivel de las contracciones van pasando las horas.

Empezamos con la oxitocina al 6. Había oído que si te la inyectaban las contracciones se hacían muy dolorosas y era muy duro soportarlo pero de momento no siento nada.

Jorge no para de hacer fotos y videos. Estamos bastante aburridos.

La matrona entra de vez en cuando. Yo sigo muy tranquila. No siento dolor. Simplemente tengo que respirar de nariz y pecho cada vez que noto que la tripa se me contrae.

Unos 30-40 segundos  y vuelta al relax.

La oxitocina ya la han subido exponencialmente un par de veces al 12 al 24 y la matrona entra para hacerme un nuevo tacto. 4 cm. Puedo ponerme la epidural.

No lo tengo claro. No siento dolor. Y la matrona me dice que podemos esperar.

Llega el ginecólogo. Todo bien y perfecto. Yo sigo en la pelota. Tienes que bajar. Sigues alta y necesitamos que te encajes bien.

La chicha de la habitación del lado grita como una descosida y yo no entiendo nada.

Seguimos sumando oxitocina. Subimos a 36. Hay que acelerar la bajada y parece ser que la cosa va lenta.

Nuevo tacto. 7 cm. Hay que decidir si poner epidural o no. La matrona me dice que es algo muy personal pero yo le insisto en saber si el dolor se va a intensificar mucho ya que en esos momentos el dolor no es nada intenso y puedo soportarlo bien solo con la respiración.

La matrona se me queda mirando e incrédula me pregunta si no me ha dolido el tacto que me acaba de hacer.

No he sentido nada.

Repite.  En 40 años de trabajo no se había encontrado con nadie a la que no le doliera un tacto así.
Se moja. Me dice que con ese umbral del dolor ella no se pondría nada. Que sería mucho mejor para el expulsivo notar las contracciones para empujar.

Decidido.

Seguimos dilatando.

Seguimos subiendo exponencialmente la oxitocina. Subimos a 48.

Parece ser que falta un reborde y no quieres terminar de prepararte.

Me entra mucho sueño. Son las 13h y no he dormido en toda la noche. Decido dejar la pelota y tumbarme en la cama.

Me duermo. Ni las contracciones pueden con mi sueño.

Durante la siguiente hora entra el ginecólogo. Nuevo cambio de matrona y nuevos tactos. Ya estamos mucho rato con la oxitocina alta y los últimos pasos para el expulsivo parece que no llegan nunca.


La nueva matrona le dice que va muy lento.


Decide coger las riendas. Se pone los guantes. Y, por primera vez en todo el proceso veo los astros, las estrellas y los asteroides.

Apoyado sobre mí, me aprieta el vientre mientras me mete la mano y me hace empujar. Bufff.

Decide mover ficha.

Nos vamos a expulsivo.

Me avisa que no va a ser fácil. Está alucinando con que haya decidido no ponerme anestesia y sabe que voy a ser fuerte.

Cambiamos de sala. Jorge debe vestirse de verde para entrar en expulsivo.

Me ponen en posición de parto. Han bajado la cantidad de contracciones. Subimos oxitocina.

Llegamos a 56.

Sólo debo empujar cuando sienta una contracción.

Empezamos.

Demasiadas  pocas contracciones. Tenemos que optimizarlas.

La matrona encima de mi tripa, el ginecólogo decidiendo como acelera la salida, la auxiliar flipando, Jorge llorando de emoción.

Tiene que bajar más. Yo empujo como si me fuera la vida. En una misma contracción tres veces. No puedo parar de empujar mientras dure la contracción.

Cortamos. Sacamos el kiwi. Viene posicionada mirando al cielo.

El anestesista, que pensaba que no iba a tener trabajo, es requerido para hacerme ver las estrellas y tomar el relevo de la matrona y presionarme la tripa para hacerte bajar.

Bufff.

Todos me dicen que falta poco. Pero yo no veo final. Aprieto y aprieto. El ginecólogo estira el kiwi, el anestesista se deja toda su fuerza en mi vientre, Jorge llora y me da ánimos, la matrona me insiste en que no puedo parar de hacer fuerza, me ponen oxígeno, está siendo más largo de lo esperado, la auxiliar está alucinada porque en todo el tiempo que lleva trabajando nunca había visto un parto sin epidural.

Sale.

Silencio.

No hay llanto.

Se te lleva el pediatra.

Yo quería mi piel con piel.

Jorge me hace bajar de la nube. Es lo mejor para la niña.

Nos la ponen unos minutos encima. Ha empezado a llorar pero muy bajito.

Ha sufrido mucho.

El ginecólogo empieza a coser. Se te llevan en observación a neonatos. 

Me dice que se ha complicado al no haber podido posicionarte mirando hacia abajo.

Le doy las gracias por haber sido valiente y no hacerme cesárea  (mi hermana vino igual y a mi madre la llevaron a quirófano) cuando ya lo teníamos casi todo hecho.

Estoy cansada pero me siento bien.

Me suben a planta y Jorge se va a neonatos a verte y ver que estás bien.

La matrona me explica que si quiero dar pecho lo mejor es, que como no sabemos cuándo  te subirán con nosotros, vaya estimulándome el pecho para ir sacando el calostro y recogiéndolo en una jeringa para después poderte dar las primeras gotas de leche (de un color amarillo cual leche condensada) llenas de nutrientes y defensas buenísimas para tus primeros días de vida.

Al final fue menos de lo que pensamos.

En dos horitas te tuvimos con nosotros.

Ya somos tres en la familia.

Terminamos el proceso de traerte al mundo.

Empieza una nueva etapa.

Tu crecimiento.

Nuestra adaptación.

Te queremos Abril.

Bienvenida a la tierra.





lunes, 21 de mayo de 2018

Familia y hogar. Semana 40


Con el DNI caducado complicaciones para poder hacer el papeleo de registro y, con estos últimos meses de cambios la fecha de caducidad del documento de identidad es lo último que miras.

Así que a Castellón a renovarlo y visita ginecológica para empezar la semana.

Lunes 7 a las 8 de la mañana exactas, mientras sonaban las campanas, expulsé el tapón mucoso. 

Exploración. El cuello del útero mínimamente borrado. Seguimos igual. Volante para inducción al parto el día 15, ingreso el día 14 y a esperar que todo venga de la manera más orgánica posible.

Y así fue. Dos días después de la visita y con la tripa bien llena, decidiste presentarte al mundo.

40+3