jueves, 27 de diciembre de 2012

Fantasía


Me escribía relatos eróticos todas las noches.

No se lo había pedido.

Pero me gustaba.

Nunca avisaba.

Cada día me hacía partícipe de una de sus perversas fantasías.

No opiné.

Sabía que soñaba conmigo.

Me imaginaba desnuda, disfrazada, sumisa, dominante, perversa e infantil.

Nadie lo supo nunca.

Lo negaré siempre.



La fantasía de la historia que nunca tendrá.

El anhelo de aquello que nunca probará.

El vicio de las palabras que se perderán.




lunes, 10 de diciembre de 2012

Iván Senent


Llego con ganas. Aparco. A lo lejos, ya distingo a Iván moviéndose de un lado a otro del salón.


Ir a su negocio siempre es un placer. Un pequeño oasis o spa dentro de una avenida de la Vall d'Uixó o dentro de nuestras ajetreadas vidas.


De todas maneras, estoy segura de que cualquier cosa que gestionase le iría bien. Sabe lo que cuesta un peine (nunca mejor dicho) y le gusta trabajar con humildad y respeto.


Volviendo a mi experiencia como cliente tengo que admitir que salgo del local con la autoestima y el ego subido.


Nada más entrar te guardan el abrigo y el bolso para que te olvides de todo por una hora.


Me recuerda a la casa azul. Todo blanco impoluto y unos lava cabezas como venidos del futuro.


Me siento delante del espejo.
  • ¿Qué hacemos?
  •  
  • Cortar pero no mucho, ya sabes, las puntas.
  •  
  • Que poco arriesgada eres... Vale, no cortaremos mucho pero le daremos forma.
  •  
  • Me parece bien.

Me deja en manos de sus chicas.


Pasamos a la zona del placer. Cuatro lava cabezas blancos con un aura de cromoterapia en una zona acristalada con un agradable olor y un hilo musical relajante que te invita a dejarte llevar.


Las manos de la chica son mágicas y todos los productos huelen genial.


Cierro los ojos pero al mismo tiempo me apetece mantenerlos abiertos para evadirme en el cambio cromático de colores que tengo abarcando toda mi visión.


Me encanta que me toquen el pelo.


La temperatura del agua es perfecta.


Los dedos de la chica recorren todo mi cuero cabelludo.


Un lavado. Enjuague.

De nuevo champú. Otra vez agua.


Me pregunta si quiero hacerme algún tipo de terapia capilar. Hidratación, fuerza, volumen...

¿Cómo resistirse a permanecer en ese oasis un rato más?

Vamos a por la hidratación.


Y ahí empieza el verdadero placer.


El sillón en el que estoy sentada empieza a hacer movimientos en mi espalda, culo y piernas. Como las olas del mar. Ondas que recorren mi cuerpo mientras la chica empieza un masaje de cráneo con la mascarilla que, si no fuera porque recuerdo que estoy en una peluquería, estaría gimiendo de placer.

No quiero que termine nunca. Desgraciadamente, ningún placer es eterno.

Me dice que va a ponerme una toalla de vapor. Está calentita. Tengo que estar así diez minutos.

Cierro los ojos.

De repente me coge las manos. Esto ya no me lo esperaba. Un increíble masaje de manos, tumbada en un sillón de masaje y con una toalla de vapor en la cabeza. Esto es el paraíso.


Me deja unos minutos sola.


Pasamos a la recta final de la urna del gusto.


Me aclara la mascarilla con agua ionizada y me envuelve el pelo con una toalla al estilo reina de Saba.


No quiero levantarme ¿No puedo volver a lavarme el pelo?


Vuelvo al centro de la sala. Iván me espera allí.


En verdad, todo esto han sido los preliminares. Lo importante es el corte de pelo pero... ¿qué os voy a decir yo que no sepáis de los preliminares?... muchas veces son más importantes que el propio acto.


Iván tiene mucha práctica, no vacila. Corta, peina, mueve, toca.


El pelo tendría que crecer más rápido para poder pasar todos los meses por sus manos.


Cinco dedos. Necesitaba sanear. Mucho pelo por el suelo que desaparece en un abrir y cerrar de ojos. La limpieza y el orden ante todo.


Pasamos al secado. Hemos decidido hacerlo a secador y puntas con movimiento.


Pide ayuda. Dos de las chicas cogen secador y cepillo.


Tenéis que probar que os sequen el pelo a seis manos. Una pasada.


Te dejas llevar. Te estiran de un lado, del otro, de detrás y poco a poco vas viéndote más y más guapa hasta que, por arte de magia, te das cuenta que te han hecho un peinado precioso, que tienes un pelo deslumbrante y que simplemente con las manos, algunos útiles y productos, te han hecho sentir la chica más guapa del mundo.



Gracias cari, eres un hair artist.
 
 
 
                           
 

martes, 20 de noviembre de 2012

Rouge Pur nº8

Los pinta uñas rojos tienen un encanto especial.

Es verdad que hay muchísimos colores de laca de uñas, pero ninguno tiene el encanto tienen los pinta uñas de color rojo.

Siempre me fijo en las uñas de las chicas. No es que sea un fetichista, pero siempre me han parecido sugerentes unas uñas bonitas.

Me gusta ir a tiendas donde las dependientas llevan las uñas con el esmalte perfecto. Sobretodo en las tiendas de regalos. Siempre pido que me empaqueten lo que compro y, cuando llego a casa, mientras lo abro, recuerdo aquellos finos dedos con las uñas perfectas doblando y pegando con cinta adhesiva el papel.

Y es que unas uñas bonitas siempre envuelven bien. Lo tengo comprobado.

Sobretodo me gusta como empaquetan en el Corte inglés. Nadie empaqueta como las dependientas del Corte Inglés.
A veces, cuando llega navidad y estos grandes almacenes hacen su agosto, voy a la sección de juguetería y observo el frenético ritmo de las jóvenes empaquetadoras.
Pero bueno, esto sólo lo hago a veces. Ya he dicho que no soy ningún fetichista…a mi me gusta lo normal, ya sabéis… tetas, culos… porque eso se supone que es lo normal ¿no?

A mi novia no le gusta pintarse las uñas. Os resultará paradójico, pero es así.
Le cuesta mucho mantenerlas bonitas y sin roturas y se las muerde cuando se pone nerviosa. Odio que lo haga. Es como si cada mordisquito, mientras pone esa mueca horrible enseñando los dientes y levantando el labio superior, fuera como un alfiler que se me va clavando en el alma y me hace sentir un dolor tremendo.
Ella dice que soy un exagerado. Que las uñas, al igual que el vello corporal, no sirven para nada y que desaparecerán del cuerpo humano dentro de no muchas generaciones.
No creo que la naturaleza sea tan tonta como para privarnos de que el sentido de la vista se nutra de la observación de las uñas de las mujeres.



Ayer fui al Corte Inglés, no es navidad, pero dentro de dos días hará tres años que mi novia y yo estamos juntos y decidí que le compraría un pinta uñas de color rojo.
Fui a la sección de cosmética y estuve observando por los estantes de las diferentes marcas. ¡Había miles de colores y un montón de tonos de rojo!

Observé a las dependientas. Eran todas muy guapas e iban maquilladas a la perfección.
Al pasar por una de las estanterías más apartadas del pasillo principal vi a una chica, debía tener más o menos mi edad. Vestía totalmente de negro, como todas las chicas de cosmética, pero con unas uñas rojas brillantes que resaltaban de una manera increíble.
Estaba empaquetando un frasco de perfume. Lo hacía perfecto.

  • Buenos tardes, ¿En qué puedo ayudarle?
  • Me encantan tus uñas.
  • Gracias, no se crea… a los encargados no les hace mucha gracia que me ponga laca de uñas de color rojo.
  • Pues te queda increíble.
  • Gracias de nuevo, siempre he creído que el color rojo es el más bonito para las uñas.
  • Sin duda alguna. Por cierto, dentro de dos días hará tres años que salgo con mi pareja y me encantaría regalarle el mismo color de uñas que las tuyas.
  • Muy buena elección, seguro que se pone muy contenta.
  • No se yo… dice que las uñas no sirven para nada, que desaparecerán del ser humano en un futuro.
  • Vaya barbaridad.
  • Pues eso mismo pienso yo.
  • Mira este es de Gisèle Denis “Rouge Pur Nº8”
  • Oh! Me encantan el nombre, rojo puro.
  • ¿Se lo empaqueto?
  • Sí por favor. Me encanta como lo hacéis.
  • Bueno, nos hacen hacer un curso de ocho horas para aprender. No es nada innato.
  • Así y todo no dejo de pensar que sois unas artistas.
  • Gracias.



Con el paquete delante mío y sentado en la mesa del comedor, la imagino en nuestro tercer aniversario vestida de negro y con las uñas pintadas con “Rouge Pur Nº8”.
Imagino que abre su regalo, delicadamente, mientras sus brillantes uñas ayudan a despegar la cinta adhesiva del papel de envolver.


Espero no imaginar más y que, el año que viene sus uñas, pintadas con color “Rouge pur Nº8” recorran mi cuerpo para celebrar nuestro cuarto aniversario.






lunes, 5 de noviembre de 2012

Somos jóvenes

Volver a pasar por la plaza del pueblo.
Es de noche. No lo parece.
Me gusta el asfalto.
Sentir la soledad a mi alrededor. Notar que me abrazas. Sonreír.
Me gusta que me mires.
Viajar sentada a tu lado. Que me descubras música. Ver amanecer.
Disfrutar de tu boca. Que te enganches con mi pelo. Reír. Repetir.
Despedirse.
Reencontrarse.
A veces las mejores historias nacen de las más absolutas casualidades.
Cuesten lo que cuesten.
Sean cuando sean.


lunes, 29 de octubre de 2012

29 de Octubre

Cualquier día, cualquier acontecimiento, por decisivo o insignificante que sea, nos puede hacer recordar.
Cualquier persona, cualquier objeto, situación u olor, nos puede devolver un recuerdo que creíamos archivado.

Somos lo que hemos vivido. No lo olvidemos.

Hoy he recordado que hace justo un año viví el PSM FESTIVAL.

Vivir un momento increíble a consecuencia de una muerte horrible.

Cuantas incoherencias tiene nuestro camino ¿verdad?

Te paras a pensar, y te das cuenta de lo diferente que puede llegar a ser cada 29 de octubre de tu existencia.

Hace dos años, tenía un padre, un novio, y una vesícula.

El año pasado perdí a mi padre, a mi novio y seguía teniendo vesícula.

Hoy estoy de baja por haberme quitado la vesícula y ha nacido una niña.

El año que viene, quién sabrá.

Puede que me enamore de un escritor, de un hombre de negocios, del mejor amigo de mi novio, de un músico, de un maestro o de un pintor.
 O que no me enamore.

Puede que viaje en un descapotable negro, en tren, en barco, en bicicleta o en avión.
O que no viaje.

Puede que me corte el pelo, que empiece a llevar pantalones, que me deje de gustar el sashimi y que no me maquille más... Bueno estas cuatro cosas son bastante improbable que ocurran.

Nadie sabe que pasará el 29 de octubre de 2013. Pero si todo va bien, será el primer cumpleaños de la niña que ha nacido hoy a las 4 de la madrugada gracias al amor de dos grandes amigos de Pedro que siempre tendrán cada 29 de octubre, un cumpleaños que celebrar.


Ser feliz con lo que me rodee es lo más bonito que puedo esperar.

El año que viene más.




miércoles, 10 de octubre de 2012

Baños

Miles y miles de burbujas.
Cientos y cientos de chiquitinas bambollitas que se pegan a mi cuerpo y me envuelven.

Me encanta bañarme.
Reconozco que la ducha es mucho más práctica. Aún así, no cambiaría mi bañera por nada.

Me encanta la espuma.
Siempre tengo un champú barato en el baño que utilizo para echar unas gotitas mientras medio lleno (no creáis que derrocho agua) la bañera.

Apago las luces y enciendo unas cuantas velas.

Solo con eso el momento del baño ya se vuelve especial.

Me gusta el agua caliente, muy caliente.
Debo ser un poco masoca pero llega un momento que incluso me quema.
Zambullirse en agua caliente con una capa de espuma blanca es increíble.

Ya no existe más mundo.
La luz tenue de las velas crea un ambiente amarillento y parpadeante que se difumina con el vapor del agua que va empañando el espejo.

Me encantaría bañarme contigo.

Podría estar horas y horas con los ojos cerrados envuelta en ese líquido espumoso al que llamamos agua.

Lástima que se enfríe.

Cuando los dedos están arrugaditos, los poros totalmente dilatados y mi mente completamente relajada, salgo.

Tengo una alfombra visco elástica. Es una gozada pisar sobre ella. Me seco un poco.

Me gusta embadurnarme con aceite con olor a frambuesas y champán nada más salir.

En el baño se mezclan un montón de aromas deliciosos dignos de los mejores spas.

Mi cuerpo absorbe el aceite. Me seco bien.

Es una lástima que no haya tiempo para darse un baño así todos los días.

Es una pena que ya no lo podamos compartir.

Es una mierda que ya no estés aquí.






miércoles, 3 de octubre de 2012

Recaídas

  • ¿Te has enfadado?

  • …

  • ¿No me vas a contestar?

  • No estoy enfadado. ¿qué pasa?

  • Nada, no pasa nada. Solo que llevo toda la semana mandándote whatsapps y no me has contestado a ninguno.

  • No me apetecía.

  • ¿Y eso? 
     
  • ¿Siempre tengo que estar dispuesto a querer hablar contigo?

  • No… pero me apetecía saber de ti…

  • Bueno pues ya sabes que estoy bien y que no me he enfadado. No te preocupes.

  • Te echo de menos…

  • ¡¿qué dices?! ¿Tú me echas de menos a mí?

  • Sí…

  • ¿Por qué?

  • Porque desde que estuve contigo aquel día no he vuelto a correrme con nadie.

  • ¡No me lo creo! ¿A que vienes con esto ahora? ¡Ya me había olvidado de ti!

  • Lo siento pero necesitaba contártelo. Me gustaría volver a verte.

  • Ya te dije que no quiero ser tu follamigo.

  • Ya lo sé, no quiero que lo seas.

  • ¿Entonces qué quieres?

  • Quiero volver a salir contigo, cenar, beber, hablar, reírnos, emborracharnos, acostarnos…

  • No puedo acostarme contigo, ya lo sabes…

  • Pero… ¿por qué?

  • Porque me gustas, porque sé que me vas a hacer daño y porque… ¡No me puedo creer que sea tu mejor polvo en estos meses!

  • Estuve genial contigo, y tu lo sabes, disfrutaste (espero) tanto como yo y, solo quería que lo supieras. 
     
  • Gracias pero no puede ser…

  • Las personas pueden llegar a quererse por sus acciones ¿sabes? La atracción no lo es todo pero es un primer paso y, lo demás, va surgiendo poco a poco sin que te des cuenta.

  • Dicho así suena perfecto listilla, sabes tocarme la fibra sensible y eso me gusta y al mismo tiempo lo odio en ti. Pero sabes que de igual manera, no siempre esas acciones dan el fruto esperado por las dos partes y en este caso, sé que yo saldría perdiendo.

  • No sabes lo que yo siento por ti, no me has dejado demostrarte nada. Simplemente huiste y te encerraste en ti mismo.

  • Tú no quieres estar conmigo. Lo sé.

  • ¿Me lo has preguntado?

  • No…

  • Pues entonces ¿por qué das las cosas por supuestas? Quiero empezar a vivir cosas contigo. Me gustas. 
     
  • Pero no me quieres…

  • No te quiero, no. ¿Acaso crees que es tan fácil querer a alguien? Esto va poco a poco. Necesito acciones, momentos contigo, volver a reírnos, a hablar, a salir, acostarnos… ¡justo lo que te he dicho antes!

  • Tía… no sé.

  • ¡Mira que eres complicado chico! 
     
  • Ais.… me has pillado por sorpresa…

  • Bueno piénsalo. Dime algo esta semana y si después de pensarlo decides verme, quedamos el sábado.

  • Vale…

  • Y sólo un último apunte… me he comprado un conjunto de lencería que sería una lástima que se quedara guardado en el cajón…

  • ¡Tía!

  • Jijijii, espero noticias tuyas en breve. Mua!