lunes, 14 de mayo de 2012

365 días sin Pedro San Martín


Hola amor,

Hace un año que no sé nada de ti. Espero que no te pase lo mismo y andes riéndote de todas las cosas extrañas, divertidas, sorprendentes y también dolorosas que me han pasado en tu ausencia.

Hace un año que te dejé de escribir, la verdad es que echo mucho de menos hacerlo, y escuchar tu voz, y llamarte por teléfono y no poder haber descubierto el WhatsApp contigo… ¿te imaginas? Seguro que lo haríamos chas!

Así que creé este blog para no dejar de hacerlo y cumplir la promesa que te hice de exprimirme la cabecita de vez en cuando para plasmar todo lo que ocurre a mi alrededor.

Echo de menos ir a conciertos y festivales contigo y ser siempre yo la que tenía que irse antes, agotada, a dormir.
Echo de menos que me hagas tus champiñones especiales, los cócteles maravillosos, que me des masajes en los pies o hacerte la limpieza facial nocturna.
Echo de menos tantas cosas que no terminaría nunca de recordártelo.


Mucha gente te echa de menos. Te recordamos a todas horas, todo el mundo que te conoció tiene alguna anécdota que cuenta con una sonrisa de oreja a oreja.
Y es que no dejaste indiferente a nadie.

Organizamos un festival con tu nombre. ¿Te lo puedes llegar a creer? PSM FESTIVAL. Fue super bonito. Incluso tu amigos de AMA hicieron una canción en tu nombre. “Pedro I el grande” ¡Vaya lujo! Y que precioso momento… Espero que lo disfrutaras desde donde estés.
Pronto saldrá un cd en Rockdelux de todo aquello. Ya te lo pasaré y lo escuchas con mi padre. Seguro que estáis teniendo unas conversaciones de música increíbles. Cuéntale de mi parte que me voy a poner una estantería de 4 metros en mi nueva casa con toda la música que me habéis dejado. A ver si así me llega algo de todas las tertulias sonoras que tenéis ahí arriba.


No he parado. He seguido viendo mundo como teníamos planeado. Me ha tocado cambiar los hoteles de 4 estrellas por el hotel más barato de Booking (siempre con más de 7 de puntuación como norma) pero he estado en Lisboa, Oporto, Malta, Bruselas, Bristol, Oxford y Sicília con gente con la que he podido congeniar bien con la maleta a cuestas.


He seguido viendo a tus amigos, siempre quisiste que también lo fueran para mí y lo conseguiste. Cada vez que les visito nos montamos una de esas comidas que tú bien sabes que terminan a las tantas de la madrugada con un buen txuletón con patatas.
Uno de ellos se va a Shangai, ¡por fin visitaré China! ¡Prometo tomarme el mejor pato laqueado a tu salud!. Así y todo, y aunque seguro que le irá genial, se le echará de menos por la piel de toro.


Es increíble que hayan pasado 365 días desde la noche que me mandaste tu último sms.


Se nos quedó pendiente celebrar mi 25 cumpleaños en el Villamagna (vaya sorpresa me tenías preparada… me lo contó la de las reservas de Booking) o arrasar en el Primark (eso lo hago mes sí mes también ).


Ahora voy a por los 26. Los 25 no han sido fáciles pero no me siento desgraciada por todo lo ocurrido.


Sé que me has transmitido todas tus ganas de comerte el mundo que no pudiste usar y que, seguro que andas en un rinconcito de mi bolso cotilleando todo lo que voy descubriendo.
Así que tranquilo, prometo darte muchísimas alegrías para estos nuevos 365 días que van a ir acumulándose sin ti y, espero que el año que viene, tenga tantas cosas que contarte que me hagas llorar de alegría al ver que todo lo que me quede por vivir siempre estará empapado de lo que me enseñaste, me aportaste y me quisiste.


Siempre estarás en mi.


                                                                                                                365 días sin ti.

martes, 8 de mayo de 2012

Follamigo

-         ¿Cómo puede ser que ya no te guste?
-         No es que no me gustes, es que no puede ser.
-         Pero ¿por qué?
-         Por ti, por mí, por las circunstáncias, la distancia…
-         Pero si no te estoy pidiendo que te cases conmigo, te estoy diciendo que me apetece follarte.
-         Joder, que fina me has salido…
-         Es la verdad, para un polvo no hace falta darle tantas vueltas a todo. A no ser, que sea verdad, y ya no te guste.
-         Que sí me gustas, pero mejor que seamos amigos.
-         ¿Tu te estás oyendo? ¿Qué no te gustó la última vez?
-         Buff, claro que me gustó, pero todas las cosas que me están pasando, los problemas…
-         Te vuelvo a repetir que sólo me apetecía un revolcón.
-         Lo siento.
-         No lo sientas, no importa, tu te lo pierdes.
-         Ahora me siento mal…
-         No me vengas ahora con que te sientes mal que peor me siento yo al decirme que te gusto, nos acostamos y al mes vienes con esto.
-         No tiene nada que ver contigo.
-         Pues yo pensaba que no te había gustado la mamada.
-         Seguimos con la finura… y no. El sexo oral genial.
-         Bueno ves, para hablar fino ya te tengo a ti.
-         Es que eres una suelta…
-         ¡Y tu un reprimido!
-         ¡Eh! No te pases.
-         No me paso, no te estaba pidiendo la luna y si de verdad disfrutaste la otra vez y aún te sigo gustando, no sé que tiene de malo “que nos acostemos”.
-         Para…
-         Vale, pero no sé si podremos ser amigos.
-         Pero ¿por qué? ¿vas a dejar de hablarme porque no me acuesto contigo?
-         Pues puede.
-         Estás como una col.
-         Tal vez, pero a los amigos se les escucha y se les ayuda. Puede que yo necesitara desahogarme y tu no me estás apoyando nada.
-         Yo no quiero ser tu “follamigo”.
-         Ni yo quiero que lo seas.
-         Pues a mi me parece que es lo que me estás pidiendo.
-         Déjalo. Sabes que no me resultará difícil llevarme a otro a la cama.
-         Bueno, no te enfades conmigo, no me gustaría dejar de ser tu amigo.
-         La amistad es cosa de dos. Ya veremos.
-         Vale, no voy a insistir más.
-         Lo pensaré. Lo prometo.
-         Gracias.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Las reglas del juego


Vamos a pensar en un juego. Uno muy conocido. Hay muchas maneras de jugar, pero siempre buscamos un mismo fin. Ganar.

Ayer me desperté con el ruido de una taladradora en frente de mi piso. Están poniendo los conductos de gas natural y no se que es peor, si pasar frío o no poder dormir.

Me despertó ese asqueroso ruido justo en el momento en el que iba a ganar. No recuerdo si lo hice o no, pero la cara de mi contrincante la recuerdo muy bien.


Pese a ganar, ayer me dejaron. Se me dan muy bien los juegos pero ya sabéis lo que dice el refrán “afortunada en el juego... desafortunada en amores” y así es.


Ganar un juego donde las reglas se establecen antes de empezar es relativamente fácil con un poco de astucia.


No perder en una relación en la que se han infringido u olvidado las reglas establecidas no lo es tanto.



 

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  • Tira los dados.
  • ¿Cómo que tire los dados, qué dices?
  • Los de tu vida, cielo.
  • No hay dados en mi vida. ¡No hay reglas! ¿No ves que todo me pasa a mi?
  • Que te hayan dejado una vez no quiere decir que siempre te vayan a dejar...
  • Ya, si no digo yo que no... pero ves! A ti nunca te dejan.
  • Bueno... será que yo tengo mejores reglas que tu para ligar.
  • ¡Que dices! ¿Qué reglas? Si tu eres de aquí te pillo aquí te mato sábado sí sábado también.
  • Pues eso, piénsalo un poco. Sólo tienes que poner las reglas. Si no las cumplen...puerta!
  • No cambiaras nunca.
  • Al menos no he perdido la partida.




miércoles, 25 de abril de 2012

Zaragoza


Pasear contigo cogida de la mano por el centro de aquella ciudad sin playa en la que los vientos helados hacían que tuvieras las manos frías, el vermú en aquel precioso bar, el agua con gas, la violinista incansable con su vibratto, los maniquís de blanco mirándonos de reojo...

Las compras, los vestidos, las botas. Los bombones que no comimos, la dieta, las camisas, las gafas de 15 euros, los taxis de 3.

Los conciertos vetados, los vodkas, las ginebras, el vino, las fotos que finalmente no salieron, los encuentros inesperados, las sorpresas...

Cenar contigo en el Vips, en el Gino's o en la habitación del hotel. Verse envuelta de risas, cotilleos, confesiones, de momentos en que lo demás da igual. Comunidades de España, faltas de ortografía, análisis de monumentos.

Las plantadas y los chismes, las miraditas envidiosas y el gossip girl español.

Los guiris, los músicos, los farandulistas, las llaves.  Los áticos, las pastillas, las cámaras, los carretes y los videoclips de Beyoncé.

Los bailes de guateque, el contoneo de caderas, los 12 cm, los lazos entrecruzados, los espejos, los juguetes, el +18.

Secret diary of a call girl, el despertarme contigo, darte los buenos días, el besarte por todo el cuerpo, el que me mires, el que me desees, el que me regales, el que me mimes... el que hagas 260km por mi, el que haga 300km por ti.

Los servicios de habitaciones, el mini-bar, las mañanas sin ropa, mi poco instruido gusto por los perfumes, mi coche, las marchas duras, las medias, las naranjas, las verduras asadas, tu ipod.

Las mañanas sin sol, los desayunos con café, las botas de vértigo, el periódico.

Tu confianza, mi confianza.

Tus miedos, mis ganas.

El punto intermedio. El equilibrio perfecto. La incertidumbre. La esperanza.



jueves, 19 de abril de 2012

Escribir


Cuando empiezo a escribir nunca sé lo que quiero poner. Se me van ocurriendo palabras, ideas o simplemente sensaciones que recorren mi cuerpo.

Me gusta tener un folio en blanco delante,tan impoluto y perfecto que da lástima mancharlo.

Lo doblo por la mitad. Es una manía, pero las ideas me fluyen más rápidas en tamaño cuartilla.

No me gustan los blocs. El gusanillo no está pensado para los zurdos que nos lo clavamos cada vez que empezamos la línea.

Prefiero los que tienen puntos perforados para cortar las hojas. Yo creo que, en otra vida, fui vendedora de cupones y lotería. Me reconforta oír el rasgueado de la hoja al liberarse de su taco.

Prefiero el gramaje alto (creo que los bolis también), la tinta se desliza y se adhiere con precisión. Mi mano, que pasa por encima de cada palabra unas cuantas veces (cosas de zurdos), no se mancha de tinta aunque esté toda la tarde escribiendo.

Además, las hojas de 90 gramos tragan como si no hubieran comido en una semana. No se notan ni las pequeñas sobras que suelen dejar las delgaduchas en la página siguiente, cuando están saturadas de tinta.

Ahora están los ordenadores, mucho más prácticos que el papel. Escribes, borras, reescribes, cortas, pegas... pero no sientes.

No sientes el deslizar de la tinta, no sientes el gusanillo clavándose en la mano,no cambia tu letra contigo.

En un documento word siempre estás neutro. Eres un times new roman, Verdana o comic sans ms. Dejas de ser tu.

Dejas de tachar, dejas de borrar, te pican los ojos y dejas de escribir.

Parece una tontería, pero mis mejores ideas surgieron de un papel de 90g perforado y doblado por la mitad, deslizándose sobre el un boli de tinta líquida de 0,7 y desbancaron a un portátil de 17 pulgadas con el openoffice.org 3


Usemos el lápiz, el boli y el papel.


Vale la pena.



lunes, 16 de abril de 2012

Amantes


Quiero besarte como ayer.
Quiero que vuelvas a abrazarme como anoche.
Quiero que me beses como ayer.
Quiero abrazarte como anoche.

Emborracharme, drogarme, follarte, y dormirme contigo.
Emborracharte, drogarte, follarme y dormirte conmigo.

Quiero volver a viajar por ti.
Quiero que vuelvas a viajar por mí.

Soñarte, tocarte, sentirte, amarte.
Soñarme, tocarme, sentirme, amarme.

Quiero volver a verte.
Quiero que me vuelvas a ver.

Bloody mary, vodka, vino, wisky.

Sexo, drogas, amor y pop.




lunes, 9 de abril de 2012

La rosa de los vientos


Como una rosa de los vientos, así me definía el.
Todas las mañanas esperaba a ver mi rostro para saber si luciría el sol, si habría chubascos o saber si los truenos se apoderarían del cielo.
Después se ponía su traje chaqueta azul y se iba a informar al mundo de la meteorología del día.

Aquel día frunció el ceño.
  • Buenos días. La cosa hoy está alterada. Se prevén chubascos en la zona norte y nubes y claros en el resto del territorio.
Todas las mañanas el mismo procedimiento. Ese era mi trabajo, ese era su maldito trabajo…
Estaba harta de madrugar todas las mañanas para avisar al mundo de algo que no era imprescindible para vivir.
Así que decidí dejarle. Ya se las apañará solito…

Desde entonces el chico de la chaqueta azul nunca acierta con el tiempo. Ha entrado en depresión. Su traje se ha descolorido y su mirada se ha vuelto vacía.

En cambio yo soy más feliz que nunca. He descubierto que es mucho mejor ser una rosa de los vientos, levantarse a las 12 del mediodía y jugar con los tios que quieren intentar descubrir que tiempo hará al día siguiente.

Porque me gusta jugar.
Me gusta ser mala y nunca lo he sido.

Así que decidí pasar del mediodía y vivir de la noche. A nadie le interesaba saber el tiempo que haría la noche siguiente. La gente quería divertirse, quería meterse rayas y follar hasta la saciedad.
Y eso hice. La oscuridad se hizo mi compañera de batallas y la meteorología dejó de preocuparme lo más mínimo.

Una mañana, cuando volvía a casa después de haber estado con un alemán del que no recordaba ni de qué color tenía el pelo, vi que se acercaba el chico de la chaqueta azul que tantas veces me había visto despertar. Ya no era el mismo azul.
Ese no era mi chico de la chaqueta azul. Era una imitación barata. Estaba segura. De todas maneras le miré y le fruncí el ceño. Seguí, reventada por los 10cm de tacón, hacía mi apartamento.

  • Buenos días. La cosa hoy está alterada. Se prevén chubascos en la zona norte y nubes y claros en el resto del territorio.

Aquella mañana el chico de la chaqueta azul volvió a prever el tiempo con exactitud.

A partir de ese momento el día hizo un pacto por la noche y los hombres del tiempo pueden acertar con exactitud la meteorología del día siguiente si se pasean de madrugada en busca de la rosa de los vientos.