lunes, 5 de noviembre de 2012

Somos jóvenes

Volver a pasar por la plaza del pueblo.
Es de noche. No lo parece.
Me gusta el asfalto.
Sentir la soledad a mi alrededor. Notar que me abrazas. Sonreír.
Me gusta que me mires.
Viajar sentada a tu lado. Que me descubras música. Ver amanecer.
Disfrutar de tu boca. Que te enganches con mi pelo. Reír. Repetir.
Despedirse.
Reencontrarse.
A veces las mejores historias nacen de las más absolutas casualidades.
Cuesten lo que cuesten.
Sean cuando sean.


lunes, 29 de octubre de 2012

29 de Octubre

Cualquier día, cualquier acontecimiento, por decisivo o insignificante que sea, nos puede hacer recordar.
Cualquier persona, cualquier objeto, situación u olor, nos puede devolver un recuerdo que creíamos archivado.

Somos lo que hemos vivido. No lo olvidemos.

Hoy he recordado que hace justo un año viví el PSM FESTIVAL.

Vivir un momento increíble a consecuencia de una muerte horrible.

Cuantas incoherencias tiene nuestro camino ¿verdad?

Te paras a pensar, y te das cuenta de lo diferente que puede llegar a ser cada 29 de octubre de tu existencia.

Hace dos años, tenía un padre, un novio, y una vesícula.

El año pasado perdí a mi padre, a mi novio y seguía teniendo vesícula.

Hoy estoy de baja por haberme quitado la vesícula y ha nacido una niña.

El año que viene, quién sabrá.

Puede que me enamore de un escritor, de un hombre de negocios, del mejor amigo de mi novio, de un músico, de un maestro o de un pintor.
 O que no me enamore.

Puede que viaje en un descapotable negro, en tren, en barco, en bicicleta o en avión.
O que no viaje.

Puede que me corte el pelo, que empiece a llevar pantalones, que me deje de gustar el sashimi y que no me maquille más... Bueno estas cuatro cosas son bastante improbable que ocurran.

Nadie sabe que pasará el 29 de octubre de 2013. Pero si todo va bien, será el primer cumpleaños de la niña que ha nacido hoy a las 4 de la madrugada gracias al amor de dos grandes amigos de Pedro que siempre tendrán cada 29 de octubre, un cumpleaños que celebrar.


Ser feliz con lo que me rodee es lo más bonito que puedo esperar.

El año que viene más.




miércoles, 10 de octubre de 2012

Baños

Miles y miles de burbujas.
Cientos y cientos de chiquitinas bambollitas que se pegan a mi cuerpo y me envuelven.

Me encanta bañarme.
Reconozco que la ducha es mucho más práctica. Aún así, no cambiaría mi bañera por nada.

Me encanta la espuma.
Siempre tengo un champú barato en el baño que utilizo para echar unas gotitas mientras medio lleno (no creáis que derrocho agua) la bañera.

Apago las luces y enciendo unas cuantas velas.

Solo con eso el momento del baño ya se vuelve especial.

Me gusta el agua caliente, muy caliente.
Debo ser un poco masoca pero llega un momento que incluso me quema.
Zambullirse en agua caliente con una capa de espuma blanca es increíble.

Ya no existe más mundo.
La luz tenue de las velas crea un ambiente amarillento y parpadeante que se difumina con el vapor del agua que va empañando el espejo.

Me encantaría bañarme contigo.

Podría estar horas y horas con los ojos cerrados envuelta en ese líquido espumoso al que llamamos agua.

Lástima que se enfríe.

Cuando los dedos están arrugaditos, los poros totalmente dilatados y mi mente completamente relajada, salgo.

Tengo una alfombra visco elástica. Es una gozada pisar sobre ella. Me seco un poco.

Me gusta embadurnarme con aceite con olor a frambuesas y champán nada más salir.

En el baño se mezclan un montón de aromas deliciosos dignos de los mejores spas.

Mi cuerpo absorbe el aceite. Me seco bien.

Es una lástima que no haya tiempo para darse un baño así todos los días.

Es una pena que ya no lo podamos compartir.

Es una mierda que ya no estés aquí.






miércoles, 3 de octubre de 2012

Recaídas

  • ¿Te has enfadado?

  • …

  • ¿No me vas a contestar?

  • No estoy enfadado. ¿qué pasa?

  • Nada, no pasa nada. Solo que llevo toda la semana mandándote whatsapps y no me has contestado a ninguno.

  • No me apetecía.

  • ¿Y eso? 
     
  • ¿Siempre tengo que estar dispuesto a querer hablar contigo?

  • No… pero me apetecía saber de ti…

  • Bueno pues ya sabes que estoy bien y que no me he enfadado. No te preocupes.

  • Te echo de menos…

  • ¡¿qué dices?! ¿Tú me echas de menos a mí?

  • Sí…

  • ¿Por qué?

  • Porque desde que estuve contigo aquel día no he vuelto a correrme con nadie.

  • ¡No me lo creo! ¿A que vienes con esto ahora? ¡Ya me había olvidado de ti!

  • Lo siento pero necesitaba contártelo. Me gustaría volver a verte.

  • Ya te dije que no quiero ser tu follamigo.

  • Ya lo sé, no quiero que lo seas.

  • ¿Entonces qué quieres?

  • Quiero volver a salir contigo, cenar, beber, hablar, reírnos, emborracharnos, acostarnos…

  • No puedo acostarme contigo, ya lo sabes…

  • Pero… ¿por qué?

  • Porque me gustas, porque sé que me vas a hacer daño y porque… ¡No me puedo creer que sea tu mejor polvo en estos meses!

  • Estuve genial contigo, y tu lo sabes, disfrutaste (espero) tanto como yo y, solo quería que lo supieras. 
     
  • Gracias pero no puede ser…

  • Las personas pueden llegar a quererse por sus acciones ¿sabes? La atracción no lo es todo pero es un primer paso y, lo demás, va surgiendo poco a poco sin que te des cuenta.

  • Dicho así suena perfecto listilla, sabes tocarme la fibra sensible y eso me gusta y al mismo tiempo lo odio en ti. Pero sabes que de igual manera, no siempre esas acciones dan el fruto esperado por las dos partes y en este caso, sé que yo saldría perdiendo.

  • No sabes lo que yo siento por ti, no me has dejado demostrarte nada. Simplemente huiste y te encerraste en ti mismo.

  • Tú no quieres estar conmigo. Lo sé.

  • ¿Me lo has preguntado?

  • No…

  • Pues entonces ¿por qué das las cosas por supuestas? Quiero empezar a vivir cosas contigo. Me gustas. 
     
  • Pero no me quieres…

  • No te quiero, no. ¿Acaso crees que es tan fácil querer a alguien? Esto va poco a poco. Necesito acciones, momentos contigo, volver a reírnos, a hablar, a salir, acostarnos… ¡justo lo que te he dicho antes!

  • Tía… no sé.

  • ¡Mira que eres complicado chico! 
     
  • Ais.… me has pillado por sorpresa…

  • Bueno piénsalo. Dime algo esta semana y si después de pensarlo decides verme, quedamos el sábado.

  • Vale…

  • Y sólo un último apunte… me he comprado un conjunto de lencería que sería una lástima que se quedara guardado en el cajón…

  • ¡Tía!

  • Jijijii, espero noticias tuyas en breve. Mua!







martes, 25 de septiembre de 2012

Lencería

Me he comprado un conjunto de lunares azul marino transparente, con lacitos rojos. Cuando me lo probé no me lo quería quitar. Me queda de infartó. Pensé. Lástima que no tenga ni idea de cuándo se lo enseñaré a alguien puesto. Una gran lástima.

Me parece fatal lo cara que es la lencería bonita. Me parece peor aún, que no te dejen entrarla a probadores y tengas que ir a ojo. Seguro que esto me marca el michelín de la cadera. Piensas. La dependienta, para suavizarlo, te lo intenta medir por encima de la ropa. Tú, mientras, piensas que no sirve para nada porque llevas tu braga-faja que te compraste en los saldos de El corte inglés y que hace que el michelín se mantenga a raya.

Y ya, el colmo, es que tengas que usar la misa talla de tetas que de culo. Es como si te dijeran que si usas un 38 de zapato tuvieras que usar una 38 de pantalón. Una chorrada vamos.

Y para ser más quisquillosa, encima que no eres, ni una s ni una M ni una L, ni una XL ni una XS perfecta, te das cuenta que tienes que tener unas tetas estándar. Solo existen contornos. 85,90, 95, 100, 105… ¿y las copas señores y señoras? Yo puedo tener una espalda de abejita Maya y tener unos pechos de infarto. ¿Y entonces que hacemos?

Estimados fabricantes de lencería, déjennos lucir nuestras voluptuosidades con orgullo y si usamos una 95D porque tenemos buenos pechos, pues que podamos meterlos dentro de nuestra talla, porque copas hay muchas, A, B, C, D, E, F y cada una de ellas acompaña a un número.

No escatimemos.

La lencería se debe hacer a conciencia.

Me río yo de Women’secret y Oysho. ¿Qué pasa con las de la 95D? Nuestros pechos no tienen derecho a comprarse lencería de hello kitty, Snoopy o Barrio Sésamo? ¿O encontrar chollos a 3’99 en las rebajas?


Pese a todo esto, como habréis podido pensar, yo ya tengo mis tiendas fetiche donde comprar.





lunes, 17 de septiembre de 2012

Piedras preciosas

Vas a ser la mujer más rica del mundo, me decía por teléfono.

No se tienen piedras preciosas dentro de una todos los días.

No tengo ni idea si hace mucho que soy rica, pero hace una semana mis diamantes verdes despertaron y no me han dejado dormir hasta que me han dopado y me he pasado a la rica dieta de la fruta y las verduras. A secas. Sin aditivos, sin excitantes.

En breve me quitan la bolsita de gemas verdes. Me quedo sin esmeraldas. Sin bolsita.

Se supone que si no eres rica puedes vivir sin recipiente para estos minerales. Yo, acostumbrada a los 4 estrellas, pasé a dormir en hostales, así que no creo que sea tan complicado.

Además, me han dicho por teléfono que las gemas se han convertido en simples piedras verdes y mi saquito de piedras preciosas, simplemente en una víscera que contiene bilis.

Creo que mejor ser pobre.




jueves, 6 de septiembre de 2012

Llamadas perdidas


Ya no me llamas.
Todos los días me despierto con la esperanza de oír sonar el teléfono.
Pero el teléfono no suena.
Y yo me desespero.
Empiezo a cortar chiquitines trocitos de papel de colores.
El rojo se mezcla con el negro y el verde con el morado.
Los guardo todos en una cajita de color azul celeste.
Es como una piscina de color.
Voy a impregnarlos de ti.
Te cogí un frasquito de colonia sin que te dieras cuenta.
Voy a hacer que todos los papelitos huelan a ti.

Pero el oído no tiene nada que ver con el olfato.

¿Por qué no me llamas?